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jueves, 7 de enero de 2016

Mamá vs. Fibromialgia

Por: @punketa

Empecemos con algo básico: ¿qué es la fibromialgia? Es una condición crónica, por no llamarla enfermedad, con causa y cura no definitiva, en la que el cuerpo y en especial el cerebro maneja las sensaciones de dolor muy distintas a las de una persona en condiciones distintas. Por ejemplo, se presenta dolor muscular y articular pero ningún músculo está dañado, hay migraña, hay fatiga crónica, cuando hay dolor, por ejemplo el típico golpe del pie en la mesita de noche duele mucho más que si no se tiene fibromialgia.

Como no quiero aburrirlos con tanto tecnicismo, les comento que hace un año y tres meses fui diagnosticada con fibromialgia. Llevaba más de 4 meses quejándome del dolor de cabeza, picadas musculares y fatiga extrema. Como no sabía qué tenía en esos momentos solo pensaba que era una floja y que un poco de esfuerzo no podía caerme tan mal. Mi ritmo de vida empezó a decaer, en especial el tiempo con Eric. Hubo fines de semana que no salía de la casa por culpa de la fatiga y me daba tristeza no poder ir al parque con Eric o poder jugar a su lado como lo venía haciendo normalmente.

Ya diagnosticada y con medicamentos en mano, empecé a averiguar un poco más sobre esta enfermedad. Poco a poco me fui concientizando de mi condición y así pude saber cuál era mi alcance. Siempre me considere ser una mamá multitasking que adicional practicaba un deporte de contacto y que por lo general se le medía a todo con tal de tener todo cubierto.

La vida cambia cuando tu rol de madre, profesional, deportista, ama de casa y esposa cae por completo porque sencillamente tu energía muchas veces no alcanza ni a la mitad que solías hacer. Es frustrante y triste al principio. Una de las cosas que más mal me hacía sentir era el tiempo con Eric; llegar en la noche de trabajar agotada, no poder jugar ‘tanto’, no estar con los cinco sentidos me hizo sentirme muy deprimida.

                             

Por fortuna mi esposo empezó a involucrarse bastante en mi enfermedad y decidió apoyarme en todo lo que necesitaba. Si había que hacer deberes en la casa, el me dejaba hacer las más fáciles o las de más poco esfuerzo; muchas veces no me dejaba hacer nada. Otras veces me sobrepasaba aún sabiendo que iba a sentirme mal después pero era por la cuestión de sentirme útil. De las cosas que más le agradezco a él es la ayuda con mi Eric, porque él sencillamente se remanga para atender muchas de sus necesidades como comida, ropa, juguetes, me ayuda a cargarlo si se duerme o cosas similares que requieran esfuerzo físico.

Ustedes no se alcanzan a imaginar lo mucho que me ha cambiado, no solo física sino mentalmente. Eric, ya con casi seis años ha comprendido que no puedo hacer más y solo se arruncha conmigo a ver tv o me da un beso cuando duermo si estoy muy agotada. Mi esposo que me cuida y me protege todos los días. Ya no soy como antes, soy una nueva madre que no pretende dar el 110%, soy una madre que así haga el 50% de las cosas, las hace bien y con calma. Aprendí a que la casa puede limpiarse después, que podemos salir a comer si no tengo ganas de cocinar, que podemos ver tv toda una tarde sin remordimientos, que el parque lo disfruto cada minuto con Eric, que aprovecho cada instante con mi esposo. 

Soy una nueva madre, soy una nueva mujer. Cada día aprendo más de mi cuerpo y de mis capacidades. Como madre, me enfrento todos los dias a nuevos retos porque Eric sigue creciendo y sus necesidades cambian y debo acompañarlo a mi ritmo. Aprendí a no afanarme tanto aunque me cuesta pero sé que la voy logrando poco a poco. Lo que de verdad me importa es poder seguir siendo la mamá maravilla que Eric ve en mi y de seguro lo haré con el mayor de los gustos.

martes, 22 de enero de 2013

Días caóticos de madres

Por: @punketa

Desde hace unos meses soy ama de casa, trabajo por horas en mi profesión y ante todo, soy madre prácticamente 7/24. Entre todas esas labores, yo destaco la de siempre, la que nos mueve el corazón, la mente a toda: la de ser madre.

Por esta época de fin y comienzo de año, donde no hay jornada estudiantil, he tenido que estar con Eric todo el tiempo salvo algunos días que ha estado con el papá (que la verdad no han sido muchos). Todo estos días estando con él han sido desde una maravilla hasta un caos completo.

Empezando mis días y como buen madrugador no me deja levantar tarde. Se sienta encima de mí, me da besos, insiste en que tengo que levantarme y yo con ganas de esos preciados 5 minuticos más. Todos  mis días despertar junto a ese hombresito hacen de mi la mujer más feliz del mundo.

Soy de esas madres que me llevo a mi hijo a todas partes porque considero que a pesar de las mil ocupaciones que uno tenga es importante pasar ese tiempo con ellos. El hecho de estar con mucho tiempo lo aprovecho para charlar con él, jugar o hasta regañarlo en caso tal. De igual forma todas esas actividades con él fortalecen nuestro lazo madre-hijo, ayuda a la confianza, al buen trato y definitivamente me ayudan a conocerlo.

Aunque pasar el tiempo con él es de lo mejor del mundo, muchas veces nuestros días no son los mejores para ir de compras o a hacer otras diligencias acompañadas. Hace unas semanas tuve que realizar muchas actividades incluyendo ir a varios bancos, comprar varias cosas que me tenían las manos ocupadas y tener a un niño tan inquieto como Eric no me ayudaba mucho durante ese tiempo. El estrés se viene llegar, el afán, un niño con ganas de que lo cargue y yo queriendo ya terminar mis obligaciones para poder dedicarle más tiempo en la calle.

 http://es.123rf.com

Puede ser muy caótica la situación y no es para menos porque un niño de casi 3 años puede correr y esconderse fácilmente. La mejor manera es sacarle provecho a la situación y tratar de mantener la calma (y eso que no soy muy experta en eso) porque desesperarse por controlar al niño, intentar hablar con alguna persona y llevar paquetes encima no ayuda a nada. Aquí lo importante es tener los 50 ojos que tenemos como madre encima del niño, si es necesario dejar a otra persona hablando sola o dejar la actividad en el momento; nuestros hijos son la prioridad.

La verdad le perdí pena a llamarle la atención a mi hijo en frente de muchas personas, o de salir corriendo detrás de él. Uno como madre prioriza la situación y así nos veamos muy graciosas llevando a nuestros hijos junto a varios paquetes y hablando por celular al tiempo, no importa porque ellos son expertos en portarse mal cuando más ocupadas estamos.

Como madre multitarea me siento orgullosa de poder compartir más tiempo al lado de mi hijo del que podía imaginarme. Ser ama de casa y madre al tiempo es de las labores más difíciles que he logrado hacer y admiro a aquellas que tienen más hijos y que deben realizar muchas más tareas del hogar. Al final de todo resultamos siendo unas grandes guerreras en medio de un día caótico.