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| Isabella! |
“Esto de ser madre es duro”, es lo que uno oye por ahí sin escuchar realmente y sin pensar que es cierto, yo pensaba que a mí ni siquiera me iba a pasar eso de ser mamá, escuchaba un niño llorar y me daban ganas de ir corriendo donde la mamá a decirle que lo callara, veía a las mamás ir por ahí en los centros comerciales con sus bebes y pensaba “para que los sacan tan chiquitos”, hasta pensaba que las mujeres con más de siete meses de embarazo no debían andar por la calle sino quedarse en sus casas, porque me aterraba que anduvieran por ahí con todo ese peso por delante y sin chistar… todo esto lo pensaba hasta que me pasó a mí!
Yo era de esas mujeres que ves y piensas “nunca va a tener hijos” de hecho yo pensaba eso de mí, hasta que me llegó la hora (por ahí dicen que a todo marrano le llega su noche buena…y bueno, a mí me llegó).
Todo comenzó con una inyección fallida, luego un examen de embarazo que decía POSITIVO en una enorme hoja blanca que leía y leía una y otra vez como queriendo encontrar otro resultado diferente cada vez que miraba… desde ese día asumí con entereza esto que se me venía encima y me dije “oh por Dios! Voy a ser mamá”, ahí comenzó esta travesía… al principio no estaba segura si esto me iba a tocar sola o si mi novio iba a estar a mi lado, pero después de varias charlas y muchas lágrimas llegamos a la conclusión que juntos íbamos a asumir la llegada de esta personita, y le doy infinitas gracias al cielo que haya sido así pues tengo el mejor compañero que la vida me pudo regalar.
Y así como mi gusanita comenzó a crecer, con ella mi espíritu maternal emergió de la nada, ahora yo estaba mirando ropa de bebé, haciendo cuentas de cuantos pañales se necesitaban, organizando baby shower y hablándole a una enorme barriga que crecía día a día… la cursilería, el sentimentalismo y la ternura (que realmente no me caracterizan) se apoderaron de mi ser.
Luego de los nueve meses más largos de mi vida (pues me enteré de mi embarazo un poco rápido) nació Isabella y ahí fue cuando en realidad terminó de emerger esa madre que dormía en mí, ahora no imagino mi vida sin ella, Isabella me transformó, de ser una mujer dura e indiferente a una mujer amorosa y totalmente preocupada. Ahora valoro a todas las mujeres que andan por ahí ejerciendo este hermoso papel de madre (sobre todo valoro a mi mamá más que nunca) porque creo que es el papel más importante que ejercemos en este mundo lleno de superficialidad y banalidad, ahora se trata de otra vida que vale más que la nuestra y por eso hoy puedo decir algo que nunca pasó por mi mente ¡amo ser mamá!
