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miércoles, 10 de septiembre de 2014

Suspiro en vida…

Por: @gelitoazul

Hace un año, quizás con unos cinco días menos, escribí sobre la historia de amor que más me ha llenado el alma, la vida, el corazón y el cuerpo. 

Escribí lo que hoy concibo mi experiencia más amada, mas vivida la mejor de mi vida... y así mismo la peor de todas hasta la fecha. Viví el enamoramiento a ciegas ese que llena el alma minuto a minuto y que hace que uno sienta el deseo más grande de vivir y de tener una vida soñada, perfecta... esa que lo lleva a uno a ser incondicional... hasta impensable. 

Estuve embarazada, una noticia que causó temor y algo de miedo, pero que me llenó de vida y ganas de luchar por todo, pero sobretodo por bebé (así lo llamamos, mientras crecía y definíamos un nombre para llenarlo de amor por siempre). Luché incasablemente para estar sana y como creía yo perfecta. Después de una serie de exámenes, cosas aquí y allá, malos tratos médicos y todo un proceso de eps, bebé decidió no latir... y bueno está fue la parte más triste, aún recuerdo ese día como si fuera ayer (frase de cajón perfecta), cuando el doctor dijo: "no hay latido", recuerdo su mirada los ojos aguados y a punto de estallar, su corazón latiendo a mil por hora y un abrazo completamente desgarrador... sus palabras envueltas en llanto que solo decían todo va a estar bien... mi llanto incesante y el doctor diciendo, mañana váyase a urgencias. 

Las lágrimas de toda mi familia, las de la familia de él (Él era ese hombre que yo esperaba fuera para toda la vida, el papá de mi hijos y mi compañía eterna, hoy, a este tiempo, él ya no está a mi lado y se que esto no tiene un sentido para él.) No dije que fuera a escribir solo de bebé, han pasado infinitas cosas, pero el principio de este escrito es bebé, ese precioso o preciosa que me permitió la vida, que me enseñó porque ese don lo tenemos la mujeres, porque sentir que somos capaces de dar vida nos llena el alma y nos hace seres infinitos... o eso sentí yo. 

Ha pasado un año más o menos y aún recuerdo con mucho amor ese momento, incluso los de dolor, el momento en que sentí mi cuerpo desgarrado por el dolor y la perdida física y real del único ser que sin conocer me robó el alma y el corazón desde el principio y me hizo entender que es eso del amor incondicional. Sigo pensando que fue el mejor momento de mi vida aún ahora...

Que confirmé que quiero tener un hijo o dos, por lo demás se que un hijo no necesita a un padre, tampoco busco un donante, pero él me demostró que podemos solas y lo confirmo día a día con la lucha de mi mamá, las mujeres y en especial cualquier ser humano que se lo proponga es capaz de lograr todo, con esfuerzo y con dedicación la luna cae rendida a nuestros pies.

Hoy faltando media hora para que termine el día de mi cumpleaños, logró cerrar este post y darle gracias al universo por tan valiosa experiencia, que muy a pesar de su dureza me transformó en un exquisito café y no en un duro y triste huevo (Buscar la enseñanza sobre el café, el huevo y las zanahorias).

Espero que está corta experiencia, nos demuestre cada día quienes somos y nos mida en millones de centímetros de amor, muchas veces no entendemos las pruebas del universo en su momento, pero siempre cabe recordar que cada cosa que pasa está llena de amor y sobretodo nos deja un aprendizaje íntimo.

Entrada anterior: "La vida en un suspiro..."

Tomada del blog Simplemente azul

domingo, 8 de septiembre de 2013

La vida en un suspiro


Es extraño sentarse a escribir en este tiempo, falta una hora y dos minutos para empezar el día de mi cumpleaños y a veces todo lo que deseo es devolver un poco el tiempo y hacer de cuenta que nada pasó, que lo único malo es que no me han pagado y que no tendré dinero para ir a celebrar, quisiera cerrar los ojos y saltar el día que no fuera ocho sino nueve, que nadie se acordará y nadie recordará que a nadie le importará y las redes fueran vacías que no tuviera mensajes, ni regalos… pero sé que no será así, es un cumpleaños muy amargo y solo, a pesar de estar rodeada de mi maravillosa familia y de un hombre ejemplar y hermoso a mi lado, es difícil contar un año más con este dolor que al mismo tiempo quisiera estar oculto tras miles y miles de mensajes, llamadas, celebraciones y quizás regalos…

Se preguntaran cuál es la razón de ese “negativismo” y ese estado superfluo que me acompaña y es quizás raro, pues quienes me conocen saben que amo celebrar mis cumpleaños que sueño con pasarla deli, desayunar, almorzar, cenar y pasar días llenos de diversión y celebraciones de todo tipo y con mucha gente, pero no, este resultó ser demasiado especial y excepcional, es un cumpleaños “negro”.

Y sí es negro porque ha pasado algo que pensé nunca me pasaría, que siempre escuché y dije a mi no me va a pasar…

Siempre me repetí y le repetí al mundo lo mismo miles de veces: “ A mis 28 años tendré mi primer hijo” y sí en días pasados llegó una noticias que cambiaría el rumbo de mi vida y el de todas y cada una de las personas que me rodea, y fue tal el cambio que la felicidad se respiraba en cada espacio, me alejé de todo lo que me afectaba de forma negativa y tuve la fuerza suficiente para decirle a mi ex-jefe que era una porquería de persona y que era incapaz de gestionar algo de forma adecuada, que dejara de excusarse en otros para justificar su mediocridad. Y en fin, me dio las fuerzas para ser y hacer muchas cosas que no pensaba antes, tuve el apoyo incondicional de mi familia y además de su apoyo conté con cada una de sus sonrisas y de cierta forma sintieron parte de la felicidad que nosotros juntos sentíamos por ese trocito de vida que nos estaba alegrando el camino, que de un momento a otro cambio nuestros rumbos y el de muchos otros, un trocito de vida que en un examen simplemente aparecía como “positivo”…

Y bueno esa fue la noticia, un poco torpe dado los médicos que atienden la salud y la “in” capacidad de este sistema de salud que es bastante mediocre e insano, pero así fue, con altas y bajas pero lleno de ilusión y mucho mucho amor, por primera vez en mi vida, empecé a pensar en otra persona más allá de mi amor propio… empecé a soñar por alguien más y no con las ganas de soñar con mi pareja y construir juntos, no, con las ganas de soñarle una vida perfecta o por lo menos lo más parecido a eso, no con todo, pero con lo mejor, con sueños y más sueños, ilusiones que juntas se iban tejiendo para dibujar sonrisas en momentos impensados, lágrimas de alegría y momentos únicos en los que poco a poco los más cercanos se unían en un OH!!, en alguna felicitación y así de a poco la noticia volaba al tiempo que nosotros con ella y que las ilusiones crecían sin parar.

Por motivos varios diría yo para no tener que explicarlos uno a uno y sin encontrar muchas razones y solo la respuesta de pueden ser mil cosas, empezaron a aparecer cosas “diferentes” en los exámenes, uno tras otro… lo extraño es que la ilusión no se iba permanecía y por momentos se hacía mucho más fuerte, era quizás también la negación de lo que podía pasar y que finalmente pasaría.

Siguieron las recomendaciones, dolores, consejos: “aléjese de la gatica” a lo que mi respuesta constante fue: NO, mi gata no porque se va a poner triste, se deprime y no quiero que este así, nos estamos mal por la gata, los exámenes no dieron positivo, seguimos cuidándonos, superando el desabastecimiento que pocos veían y muchos negaban por un Paro Agrario que sí existió y en varias zonas del país se llevó con mucha fuerza y demostró la verraquera de nuestros campesinos, quise asistir a los cacerolazos, las marchas, pero tenía miedo y preferí cuidarnos, ya no estaba sola, ya no pensaba solo en mí… me daban miedo los gases y el daño que pudieran causarnos…

Lo más difícil realmente fue llegar al primer control con el médico y que este dijera que había que mandar otro examen para corroborar que todo en realidad marchaba bien, lo más desalentador fue la “ternura” que usó para decir: eso es como un huevo sin pollo, horrible forma de decirnos que todo podía estar mal y que el embarazo no existía a pesar del saco y de la vesícula vitelina… decaímos en la lucha, pero empecé a decir y hablarle a mi bebé, le dije que tenía que mostrarse que sabía que estaba perfecto, que saldría adelante porque era un guerrerito o guerrerita, que en el siguiente eco, todo iría bien y lo veríamos y escucharíamos, de nuevo la ilusión se hizo fuerte y la fe me lleno de amor, y ganas de luchar, pero aquí la lucha no era mía, incluso y muy a pesar de saber que estaba en mí, no era propia… era de él, de ella, yo solo era su “medio”.

Fue muy duro, llegamos a la eco, en la que por fin veríamos todo y sabríamos que estaría perfecto, o por lo menos esa era la idea y la ilusión de todos, especialmente de nosotros… Llegamos a la tan esperada cita, esperamos un tiempo, nos llamaron, me organicé y entramos, el miedo se apodero completamente de mí, tenía nervios y ganas de llorar, tenía miedo en exceso no sabía que esperar y lo peor llegó: El médico dijo no tiene latido, juro que no sé como pero aguante una a una mis lágrimas, me ahogaba en ellas por dentro mi corazón quería estallar, lo miré a él y estaba igual, sus ojos aguados y no dejaba de mirar el monitor hicimos toda clase de preguntas y el médico trataba de no confirmarnos la noticia, hasta que finalmente volvió a decir no hay latido, lo siento mucho, quisiera darles una mejor noticia, pero lo mejor es que mañana se dirija a urgencias y empiecen el procedimiento.

En ese momento solo quería salir de allí, quería desaparecer, que nadie me viera, que nadie me mirara, no quería nada solo quería correr y desaparecer, el sueño se destruyó la ilusión se vino abajo y nos arrastró en un abrazo que lo único que hizo fue atraer las lágrimas que nos estaban ahogando y salir a flote, lloré como nunca, con el corazón en la mano y con el dolor más profundo, solo quería irme lejos, pero el prefirió abrazarme y me desmoroné… al igual que él, lloramos por no sé cuánto tiempo, me cambié salimos y seguíamos llorando, sus palabras eran hermosas, todo el tiempo quiso darme aliento, pero yo no podía responder, solo lloraba y lloraba, sentí que me desvanecía que todo se había acabado que solo habían hecho click y me habían destruido que el vacío se apoderaba de mí y que mis sueños no tenían sentido, he llorado tantas veces como he podido y siento lo mismo, algo falta… ALGUIEN falta…

Subimos al carro mi mamá preguntó que pasó, no pude hablar, él le contó todo, yo solo lloraba, ella lloró pero nos daba aliento y nos decía que todo pasaba pro algo que la naturaleza es perfecta y sí es cierto, nosotros ya lo habíamos contemplado, habíamos hablado de que si algo no venía bien, de que si fallaba tomábamos decisiones, que no dejaríamos a un ser solo, lo pensamos y sabíamos que teníamos que hacer, lo que no contemplamos fue eso, simplemente eso… que la naturaleza es perfecta y que iba a detener todo porque no venía bien…

Han sido días duros, no han pasado más de 3, al día siguiente fuimos a urgencias, estuve sola en una sala de espera con muchas mujeres que tenían panzas una grandes otras no tanto, había mamás felices y otras que contrastaban de forma impactante con mi realidad, mientras yo lloraba pro dentro mi duelo que había iniciado justo el día anterior, había mujeres que luchaban por esconder el único y más especial don que tenemos las mujeres y es justo ese, el ser madres y tener una vida dentro de nosotras, sentía rabia con ellas, me provocaba insultarlas y decirles cuan estúpidas me parecían, (pero en el fondo sé que cada quién lleva su vida, penas y alegrías como mejor le parece) quería salir de allí rápido, pero nada que me atendían, hora y media después de espera (que me pareció eterna) me dijeron que había que me tomarían un examen solo para confirmar, pero que lo más seguro era que tenían que darme medicamentos para inducir un aborto, pues el dictamen era: “aborto retenido”. En el consultorio me sentí fuerte, mostré uno a uno los exámenes y respondí cada pregunta con una serenidad que no me parecía propia, pero lo hice, en dos horas… era el momento de enfrentar por completo la realidad.

Él estuvo todo el tiempo afuera, nunca me dejo sola y siempre me daba palabras de aliento, pero yo sabía en el fondo que era el quien las necesitaba, yo quería darle las mismas o las mejores, pero sentí que cada palabra era vacía y al final que no tenía sentido, verlo desbastado me aniquilaba completamente y me impedía ser más valiente… sufrimos mucho, y lloramos mucho… las palabras de aliento nunca nos han faltado, pero el dolor real nadie más lo siente y nadie puede ayudarnos a cargarlo, solo nosotros liberamos esa carga.

Dos horas y volvimos, entre de nuevo a esa pequeña y especial sala, de nuevo mujeres que se quejaban por esa condición y yo de nuevo con el deseo de “patearlas” tenía rabia y mucho dolor, en algún momento alguna me habló y solo quise decirle, ABRASE, pero no lo hice, respire y respondí y vi un puesto muy lejos de todas y me cambié. Quería que me llamaran ya y me dieran el medicamento y la instrucción, no quería más solo eso… y bueno llorar, sólo llorar y gritar, sí también tenía deseos de gritar de preguntarle al universo ¿POR QUÉ?!!!!, se que es una situación maestra y que hay muchos aprendizajes en ella, pero el dolor es fuerte y me desanima por momentos, he llorado – hemos llorado-.

Hice lo que la doctora me dijo y todo parece volver a la “normalidad”, así como cuando pensamos que solo era un dolor por una infección y no un embarazo, mi cuerpo vuelve a tener su tamaño “normal” mis pechos se acomodan y mi panza vuelve a ser la misma, los cambios fuertes han sido por dentro, los dolores fueron inclementes pero han sido superados, el duelo … el duelo ha sido duro, nunca se me había muerto nadie cercano y está es la muerte más cercana a la mía que he tenido…

No le deseo esto a nadie, también sé que es más común de lo que se piensa, pero no pensé que fuera parte de esa “comunidad”, hoy solo pido fortaleza, no necesito que invadan de preguntas, ni me pregunten como estoy, me fastidia que no pueda pensar en mí y en salir adelante y quizás suene demasiado egoísta, pero soy yo quien lo sufre, soy yo quien lo siente y quien lo vive, con preguntarme me debilita… déjenme hacerlo a mi modo, solo eso quiero.

Escribí con la única y loca idea de sacar un poco lo que se esconde entre pecho y espalda, así mismo fueron suspendidas estás líneas para dar paso a las lágrimas y al dolor, tienen también su derecho a salir y protestar por esconderse en el marco de una sonrisa vacía. Han sido días difíciles, parecieran increíbles, fue extraño pasar del mejor cumpleaños de mi vida al quizás más oscuro y difícil.

Espero que está historia nos de la fuerza para seguir día a día, que a medida que avancemos el camino nos haga esos robles que el bosque necesita, quiero creer que día a día mejoraremos y entenderemos las razones especiales por las que esto nos ha pasado, pido a la fuerza más grande del universo que nos permita seguir en la lucha y en la búsqueda de grandes cosas, que nos de la mano cuando desfallezcamos y nos dé el poder de andar siempre hacia adelante.

Esta historia es la que debe llenarnos de fuerza y vigor, para salir adelante y lograr mejores cosas y ser mejores con el mundo, es hermoso sentir que somos vida y que tenemos mucha, que además podemos darla y sentirla no fue mucho tiempo, pero fue el necesario para demostrarnos la importancia y la responsabilidad que implica, estar embarazados…

Con 23 minutos de haber iniciado el día de mi cumpleaños, siento que no fue suficiente decir: “A los 28 tendré mi primer hijo”. Pero sé que puedo decir que a mis 28 he tenido el placer de sentir lo que es ser madre… no es conformismo es fe basada única y exclusivamente en eso que muchos llamamos AMOR…

Tomado de Simplemente azul

jueves, 30 de agosto de 2012

Confesiones de una mamá llorona


Por: @perenguena

Alguna vez @tangersoto me regañó por un comentario que hice respecto a lo maluco que era llorar en el trabajo, ella fue muy específica en que había que quitarse de la cabeza eso de que llorar era para débiles.
No sé por qué sus comentarios fueron lo primero que se me vino a la cabeza ese viernes que Pipe me llamó al trabajo. Él no disfruta mucho hablando por teléfono, siempre soy la que lo llamo, me saluda y se despide casi al mismo tiempo. Sin embargo ese día fue él quien pidió llamarme.
Me contaron que llegó llorando, se encerró en el cuarto sin dar explicación alguna y dijo que solo quería hablar conmigo. Cuando hablé con él, me contó que su profesora Julie se iba del jardín, me dijo casi ahogado por el llanto que la “amaba demasiado” y que ella se iba a ir lejos de él y no la iba a ver “nunca más”.
Y lloramos, él en la casa en medio de mimos y la preocupación colectiva de mis abuelos, y yo en mi oficina, en medio de los cuchicheos de quienes me vieron por primera vez llorar a moco tendido.   
Por primera vez sentí que vendrían miles de cosas que habrían de romperle el corazoncito, lloré por la impotencia que me producía sentirlo en ese estado sin poder hacer nada, lloré al darme cuenta de que no iba a poder protegerlo de los malos ratos y que no podría estar ahí para darle un abrazo en el momento preciso en que lo necesitara, me dolió pensar que era su primera perdida y me aterrorizó el pensar que de aquí a mañana tendría que consolarlo cuando tuviese una perdida más grande, cuando muriera alguno de los que tanto amamos.
Lloré por todo eso o simplemente lloré de oírlo llorar, de decir “mami” repetidamente entre lágrimas, lloré todas las cosas que me había tragado durante estos años juntos y de todos los temores que me produce la maternidad y que acallo con otras ocupaciones.

Es muy importante no minimizar las emociones de nuestros niños, por ejemplo, un día cualquiera a Pedrito se le murió su mascota, va a donde su mamá/papá  llorando y este le responde  “no llores, es solo un animalito”. Probablemente para muchas personas sería una pérdida menor,  sin embargo para el niño tiene un gran impacto, así que la función de papá/mamá es estimular al niño para que exprese cómo se siente, ayudarlo a reconocer que no está mal sentirse así y finalmente consolarlo.
Así que en medio de moqueos de mamá llorona, la única instrucción que pude darle a mis abuelos fue que lo abrazaran calladitos y que lo dejaran llorar su perdida.