domingo, 8 de septiembre de 2013

La vida en un suspiro


Es extraño sentarse a escribir en este tiempo, falta una hora y dos minutos para empezar el día de mi cumpleaños y a veces todo lo que deseo es devolver un poco el tiempo y hacer de cuenta que nada pasó, que lo único malo es que no me han pagado y que no tendré dinero para ir a celebrar, quisiera cerrar los ojos y saltar el día que no fuera ocho sino nueve, que nadie se acordará y nadie recordará que a nadie le importará y las redes fueran vacías que no tuviera mensajes, ni regalos… pero sé que no será así, es un cumpleaños muy amargo y solo, a pesar de estar rodeada de mi maravillosa familia y de un hombre ejemplar y hermoso a mi lado, es difícil contar un año más con este dolor que al mismo tiempo quisiera estar oculto tras miles y miles de mensajes, llamadas, celebraciones y quizás regalos…

Se preguntaran cuál es la razón de ese “negativismo” y ese estado superfluo que me acompaña y es quizás raro, pues quienes me conocen saben que amo celebrar mis cumpleaños que sueño con pasarla deli, desayunar, almorzar, cenar y pasar días llenos de diversión y celebraciones de todo tipo y con mucha gente, pero no, este resultó ser demasiado especial y excepcional, es un cumpleaños “negro”.

Y sí es negro porque ha pasado algo que pensé nunca me pasaría, que siempre escuché y dije a mi no me va a pasar…

Siempre me repetí y le repetí al mundo lo mismo miles de veces: “ A mis 28 años tendré mi primer hijo” y sí en días pasados llegó una noticias que cambiaría el rumbo de mi vida y el de todas y cada una de las personas que me rodea, y fue tal el cambio que la felicidad se respiraba en cada espacio, me alejé de todo lo que me afectaba de forma negativa y tuve la fuerza suficiente para decirle a mi ex-jefe que era una porquería de persona y que era incapaz de gestionar algo de forma adecuada, que dejara de excusarse en otros para justificar su mediocridad. Y en fin, me dio las fuerzas para ser y hacer muchas cosas que no pensaba antes, tuve el apoyo incondicional de mi familia y además de su apoyo conté con cada una de sus sonrisas y de cierta forma sintieron parte de la felicidad que nosotros juntos sentíamos por ese trocito de vida que nos estaba alegrando el camino, que de un momento a otro cambio nuestros rumbos y el de muchos otros, un trocito de vida que en un examen simplemente aparecía como “positivo”…

Y bueno esa fue la noticia, un poco torpe dado los médicos que atienden la salud y la “in” capacidad de este sistema de salud que es bastante mediocre e insano, pero así fue, con altas y bajas pero lleno de ilusión y mucho mucho amor, por primera vez en mi vida, empecé a pensar en otra persona más allá de mi amor propio… empecé a soñar por alguien más y no con las ganas de soñar con mi pareja y construir juntos, no, con las ganas de soñarle una vida perfecta o por lo menos lo más parecido a eso, no con todo, pero con lo mejor, con sueños y más sueños, ilusiones que juntas se iban tejiendo para dibujar sonrisas en momentos impensados, lágrimas de alegría y momentos únicos en los que poco a poco los más cercanos se unían en un OH!!, en alguna felicitación y así de a poco la noticia volaba al tiempo que nosotros con ella y que las ilusiones crecían sin parar.

Por motivos varios diría yo para no tener que explicarlos uno a uno y sin encontrar muchas razones y solo la respuesta de pueden ser mil cosas, empezaron a aparecer cosas “diferentes” en los exámenes, uno tras otro… lo extraño es que la ilusión no se iba permanecía y por momentos se hacía mucho más fuerte, era quizás también la negación de lo que podía pasar y que finalmente pasaría.

Siguieron las recomendaciones, dolores, consejos: “aléjese de la gatica” a lo que mi respuesta constante fue: NO, mi gata no porque se va a poner triste, se deprime y no quiero que este así, nos estamos mal por la gata, los exámenes no dieron positivo, seguimos cuidándonos, superando el desabastecimiento que pocos veían y muchos negaban por un Paro Agrario que sí existió y en varias zonas del país se llevó con mucha fuerza y demostró la verraquera de nuestros campesinos, quise asistir a los cacerolazos, las marchas, pero tenía miedo y preferí cuidarnos, ya no estaba sola, ya no pensaba solo en mí… me daban miedo los gases y el daño que pudieran causarnos…

Lo más difícil realmente fue llegar al primer control con el médico y que este dijera que había que mandar otro examen para corroborar que todo en realidad marchaba bien, lo más desalentador fue la “ternura” que usó para decir: eso es como un huevo sin pollo, horrible forma de decirnos que todo podía estar mal y que el embarazo no existía a pesar del saco y de la vesícula vitelina… decaímos en la lucha, pero empecé a decir y hablarle a mi bebé, le dije que tenía que mostrarse que sabía que estaba perfecto, que saldría adelante porque era un guerrerito o guerrerita, que en el siguiente eco, todo iría bien y lo veríamos y escucharíamos, de nuevo la ilusión se hizo fuerte y la fe me lleno de amor, y ganas de luchar, pero aquí la lucha no era mía, incluso y muy a pesar de saber que estaba en mí, no era propia… era de él, de ella, yo solo era su “medio”.

Fue muy duro, llegamos a la eco, en la que por fin veríamos todo y sabríamos que estaría perfecto, o por lo menos esa era la idea y la ilusión de todos, especialmente de nosotros… Llegamos a la tan esperada cita, esperamos un tiempo, nos llamaron, me organicé y entramos, el miedo se apodero completamente de mí, tenía nervios y ganas de llorar, tenía miedo en exceso no sabía que esperar y lo peor llegó: El médico dijo no tiene latido, juro que no sé como pero aguante una a una mis lágrimas, me ahogaba en ellas por dentro mi corazón quería estallar, lo miré a él y estaba igual, sus ojos aguados y no dejaba de mirar el monitor hicimos toda clase de preguntas y el médico trataba de no confirmarnos la noticia, hasta que finalmente volvió a decir no hay latido, lo siento mucho, quisiera darles una mejor noticia, pero lo mejor es que mañana se dirija a urgencias y empiecen el procedimiento.

En ese momento solo quería salir de allí, quería desaparecer, que nadie me viera, que nadie me mirara, no quería nada solo quería correr y desaparecer, el sueño se destruyó la ilusión se vino abajo y nos arrastró en un abrazo que lo único que hizo fue atraer las lágrimas que nos estaban ahogando y salir a flote, lloré como nunca, con el corazón en la mano y con el dolor más profundo, solo quería irme lejos, pero el prefirió abrazarme y me desmoroné… al igual que él, lloramos por no sé cuánto tiempo, me cambié salimos y seguíamos llorando, sus palabras eran hermosas, todo el tiempo quiso darme aliento, pero yo no podía responder, solo lloraba y lloraba, sentí que me desvanecía que todo se había acabado que solo habían hecho click y me habían destruido que el vacío se apoderaba de mí y que mis sueños no tenían sentido, he llorado tantas veces como he podido y siento lo mismo, algo falta… ALGUIEN falta…

Subimos al carro mi mamá preguntó que pasó, no pude hablar, él le contó todo, yo solo lloraba, ella lloró pero nos daba aliento y nos decía que todo pasaba pro algo que la naturaleza es perfecta y sí es cierto, nosotros ya lo habíamos contemplado, habíamos hablado de que si algo no venía bien, de que si fallaba tomábamos decisiones, que no dejaríamos a un ser solo, lo pensamos y sabíamos que teníamos que hacer, lo que no contemplamos fue eso, simplemente eso… que la naturaleza es perfecta y que iba a detener todo porque no venía bien…

Han sido días duros, no han pasado más de 3, al día siguiente fuimos a urgencias, estuve sola en una sala de espera con muchas mujeres que tenían panzas una grandes otras no tanto, había mamás felices y otras que contrastaban de forma impactante con mi realidad, mientras yo lloraba pro dentro mi duelo que había iniciado justo el día anterior, había mujeres que luchaban por esconder el único y más especial don que tenemos las mujeres y es justo ese, el ser madres y tener una vida dentro de nosotras, sentía rabia con ellas, me provocaba insultarlas y decirles cuan estúpidas me parecían, (pero en el fondo sé que cada quién lleva su vida, penas y alegrías como mejor le parece) quería salir de allí rápido, pero nada que me atendían, hora y media después de espera (que me pareció eterna) me dijeron que había que me tomarían un examen solo para confirmar, pero que lo más seguro era que tenían que darme medicamentos para inducir un aborto, pues el dictamen era: “aborto retenido”. En el consultorio me sentí fuerte, mostré uno a uno los exámenes y respondí cada pregunta con una serenidad que no me parecía propia, pero lo hice, en dos horas… era el momento de enfrentar por completo la realidad.

Él estuvo todo el tiempo afuera, nunca me dejo sola y siempre me daba palabras de aliento, pero yo sabía en el fondo que era el quien las necesitaba, yo quería darle las mismas o las mejores, pero sentí que cada palabra era vacía y al final que no tenía sentido, verlo desbastado me aniquilaba completamente y me impedía ser más valiente… sufrimos mucho, y lloramos mucho… las palabras de aliento nunca nos han faltado, pero el dolor real nadie más lo siente y nadie puede ayudarnos a cargarlo, solo nosotros liberamos esa carga.

Dos horas y volvimos, entre de nuevo a esa pequeña y especial sala, de nuevo mujeres que se quejaban por esa condición y yo de nuevo con el deseo de “patearlas” tenía rabia y mucho dolor, en algún momento alguna me habló y solo quise decirle, ABRASE, pero no lo hice, respire y respondí y vi un puesto muy lejos de todas y me cambié. Quería que me llamaran ya y me dieran el medicamento y la instrucción, no quería más solo eso… y bueno llorar, sólo llorar y gritar, sí también tenía deseos de gritar de preguntarle al universo ¿POR QUÉ?!!!!, se que es una situación maestra y que hay muchos aprendizajes en ella, pero el dolor es fuerte y me desanima por momentos, he llorado – hemos llorado-.

Hice lo que la doctora me dijo y todo parece volver a la “normalidad”, así como cuando pensamos que solo era un dolor por una infección y no un embarazo, mi cuerpo vuelve a tener su tamaño “normal” mis pechos se acomodan y mi panza vuelve a ser la misma, los cambios fuertes han sido por dentro, los dolores fueron inclementes pero han sido superados, el duelo … el duelo ha sido duro, nunca se me había muerto nadie cercano y está es la muerte más cercana a la mía que he tenido…

No le deseo esto a nadie, también sé que es más común de lo que se piensa, pero no pensé que fuera parte de esa “comunidad”, hoy solo pido fortaleza, no necesito que invadan de preguntas, ni me pregunten como estoy, me fastidia que no pueda pensar en mí y en salir adelante y quizás suene demasiado egoísta, pero soy yo quien lo sufre, soy yo quien lo siente y quien lo vive, con preguntarme me debilita… déjenme hacerlo a mi modo, solo eso quiero.

Escribí con la única y loca idea de sacar un poco lo que se esconde entre pecho y espalda, así mismo fueron suspendidas estás líneas para dar paso a las lágrimas y al dolor, tienen también su derecho a salir y protestar por esconderse en el marco de una sonrisa vacía. Han sido días difíciles, parecieran increíbles, fue extraño pasar del mejor cumpleaños de mi vida al quizás más oscuro y difícil.

Espero que está historia nos de la fuerza para seguir día a día, que a medida que avancemos el camino nos haga esos robles que el bosque necesita, quiero creer que día a día mejoraremos y entenderemos las razones especiales por las que esto nos ha pasado, pido a la fuerza más grande del universo que nos permita seguir en la lucha y en la búsqueda de grandes cosas, que nos de la mano cuando desfallezcamos y nos dé el poder de andar siempre hacia adelante.

Esta historia es la que debe llenarnos de fuerza y vigor, para salir adelante y lograr mejores cosas y ser mejores con el mundo, es hermoso sentir que somos vida y que tenemos mucha, que además podemos darla y sentirla no fue mucho tiempo, pero fue el necesario para demostrarnos la importancia y la responsabilidad que implica, estar embarazados…

Con 23 minutos de haber iniciado el día de mi cumpleaños, siento que no fue suficiente decir: “A los 28 tendré mi primer hijo”. Pero sé que puedo decir que a mis 28 he tenido el placer de sentir lo que es ser madre… no es conformismo es fe basada única y exclusivamente en eso que muchos llamamos AMOR…

Tomado de Simplemente azul

3 comentarios:

  1. Se lo que es perder un hijo en esas circunstancias, hace 4 años perdí a mis gemelitos con 5 meses de gestación, fué muy doloroso y no pasa un día que no recuerde todo lo bello que me hicieron sentir cuando estaban dentro de mi. Al perderlos senti que moría con ellos y no podía comprender como ni porque había pasado, pasar en un segundo de una inmensa felicidad a una aplastante tristeza, después de pasar 5 años en tratamiento porque los médicos decían que nunca saldría embarazada y luego ser parte de ese hermoso milagro para verlo desaparecer en un segundo. Pero 9 meses después de ese fatídico día que quedó para siempre grabado en mi alma, Dios nos dio una nueva oportunidad al enviarnos un bello angelito que adoptamos con apenas un día de nacido y es ahora toda nuestra felicidad. Animo y adelante, que Dios no nos quita algo bueno sin darnos algo mejor. Es doloroso pero solo Dios sabe porqué permite que pasen ciertas cosas. Como dicen la naturaleza es sabia, Dios es sabio, algo les tiene preparado para ustedes y solo los esta preparando para estar listos cuando el momento llegue.

    ResponderEliminar
  2. Realmente no puedo ponerme en tu lugar porque nunca he pasado por semejante tragedia, pero es que ni siquiera puedo imaginarme lo que se debe sentir, porque como bien dices ¡tú ya eras madre! ya estabas ilusionada con tu bebé, habías hecho tus planes y de pronto todo se acaba. Supongo que un golpe tan dura tarda mucho tiempo en superarse y nunca logra olvidarse, pero ojalá no pierdas la ilusión por ser madre y vuelvas a encontrar el momento para intentarlo de nuevo.

    ResponderEliminar
  3. Los planes mi querida madre, cuando uno pasa por esta situación, no pueden cambiar, eso es lo más importante no perder la fe, esos planes toman diferentes formas, otro contexto, otra realidad pero una sola verdad,ser madre- mujer-amiga, puede visualizarse de muchas formas, no solo con los hijos propios, las mujeres somos seres destinados a una labor maravillosa, acompañar, orientar, besar, abrazar, amar; y todo el ar,er,ir, reir, sentir, vivir, es un trabajo hermoso. Yo viví estos momentos y pensé y me sentí frustrada, hoy tengo 2 hijos míos y he tenido y han pasado a mi lado varios grupos de 40 hijos ajenos y he dejado en cada uno parte de mi y ellos en mi, han dejado una huella imborrable.

    ResponderEliminar