viernes, 30 de junio de 2017

Nuestra experiencia con el dengue


Hace ya 3 años Nana empezó con una fiebre altísima, con nada se le bajaba, la bañaba, le daba medicamentos, le ponía pañitos de agua y nada... Mi mamá y yo estábamos ya desesperadas, incluso como tiene un mayor riesgo de convulsiones por sufrir de epilepsia, la fiebre le causó una crisis, terminamos en urgencias, angustiadas y sin tener idea de qué pasaba, porque la fiebre era el único síntoma notable que presentaba, lloraba mucho, estaba irritable, tenía la boquita seca, no quería comer, me partía verla así y no tener idea de que pasaba. Tras estabilizarla y prácticarle varios exámenes de sangre la pediatra nos dijo que tenía las plaquetas muy bajitas y que eso significaba que ¡TENÍA DENGUE!

Por sus antecedentes y su diagnostico de base (parálisis cerebral), decidieron dejarla hospitalizada, para estar pendiente de sus plaquetas, de la fiebre y de las posibles crisis consulsivas. Me imagino que recuerdan que vivimos en Barranquilla, una zona tropical donde es una enfermedad bastante común, pero jamás imaginé que la niña se vería afectada por ella, porque suelo ser bastante cuidadosa con el uso del repelente. Mi mamá pasó 15 días con la niña en la clínica, porque adivinen a quién YO le dio varicela justo en ese momento y no se pudo acercar a la niña por 45 días... Pero esa es otra historia fea y muy larga. 
A partir de ahí quedé traumada con los mosquitos, todo el tiempo usamos repelente y más cuando estamos al aire libre, porque es una de las tantas formas de prevenir el dengue.

¿Por qué les cuento toda esta horrible experiencia? Para que tomen conciencia de que a ustedes también les puede pasar, deben cuidar a sus peques, estar siempre alerta cuando vayan a lugares húmedos y al aire libre, siempre utilizando repelente. Si visitan tierra caliente o van de campamento, usen toldillo para dormir. En sus hogares no dejen agua acumulada en lugares oscuros y húmedos, son el nido perfecto para los mosquitos que transmiten el dengue. Puede que sea una frase muy cliché, pero es mejor prevenir que lamentar. 

Si deseas mas información sobre el dengue y como prevenirlo puedes visitar:

lunes, 22 de mayo de 2017

Sin pensarlo dos veces

Por: Carolina Cervantes 

¿Si pudieran retroceder el tiempo y cambiarlo todo... Cambiar tu empleo, las decisiones que tomaron en algún momento y no fueron las mejores, cosas que dijimos, cambiar a sus hijos con necesidades especiales por un niño sano, lo harías? Mi respuesta a esa pregunta es un rotundo NO! No cambiaría a Mariana por nada en el mundo, así como estamos somos felices, no hay nada que me haga dudarlo y mucho menos desearlo. La amo, la acepto tal y como es, no me arrepiento de nada.


Y si, para algunos puede ser raro y hasta ilógico preferir a una niña a la que hay que cuidar el doble, la que se enferma con frecuencia, por la que he llorado mil veces llena de impotencia porque su salud se deterioraba y no había nada que yo pudiera hacer, que no camina del todo sola, que debo alimentar, bañar, vestir, todo como si fuera una bebé (Que para mi lo es). Todo eso requiere de un gran esfuerzo, cualquiera se cansaría de hacerlo, pero así suene cliché, el amor es la clave, el amor que siento por mi hija y el amor que ella me profesa son los que me dan fuerza para sobrellevar todo esto.



Todas las mamás cuando estamos en embarazo esperamos un hijo sano, nos imaginamos mil cosas, sus cumpleaños, el primer día de escuela, cuando vayan a la universidad, etc... Pero cuando la discapacidad llega a nuestra vida es como si fuéramos en un auto a toda velocidad y nos estrelláramos con la pared, todo cambia.




Ser madre de un niño en condición de discapacidad tiene sus días malos, días en que quieres salir corriendo y dejar todo botado porque sientes que no puedes más, días en que todo es cansancio, caos, frustración, Pero hay otros días en donde el orgullo no nos cabe en el pecho, la felicidad nos inunda, como madres especiales aprendemos a valorar cada pequeño avance que nuestros hijos y los celebramos con bombos y platillos, aprendemos a ser agradecidas con la vida.



No cambiaría nada de estos 9 años en los que he sido la mamá que Mariana, es duro, obvio, pero ella tiene poderes sobrenaturales, calma tormentas solo con sonreír, gracias a ella soy fuerte, compartimos como cierta energía, algo que nos mantiene juntas, Estar a su lado me llena de felicidad, ella me cambió y ahora soy la mamá que ella merece. Yo no le tengo miedo a la discapacidad, estoy segura, sin pensarlo dos veces, no cambiaría nada.



Si pueden vean este vídeo de Franco de Vita, escuchen la letra de la canción... Es perfecta para complementar lo que escribí.

Si me dieran a elegir una vez más, 
te elegiría sin pensarlo,
es que no hay nada que pensar.
que no existe ni motivo, ni razón
para dudarlo ni un segundo
por que tú has sido lo mejor, que tocó este corazón,
y que entre el cielo y tú yo me quedo contigo.


martes, 4 de abril de 2017

Como hablarle a tus hijos sobre discapacidad

Por: Carolina Cervantes - @casinegrita

Como madre de una niña con parálisis cerebral quiero para mi hija un mundo donde la integración, la tolerancia y el respeto sean una realidad. La mejor manera de cambiar esta realidad es iniciar a nuestros hijos por este camino es hablarles de manera clara y sencilla sobre la discapacidad.

La actitud de los padres es fundamental para que los niños acepten a las personas en condición de discapacidad. Nosotros como padres somos su modelo de conducta, debemos relacionarnos con total naturalidad ante cualquier persona que presente algún tipo de discapacidad, ese tipo de comportamiento será su mejor referencia.


La aceptación hacia la discapacidad debe ser clara, no podemos contradecirnos, por ejemplo: Decimos que todo está bien, que se debe tratar a una persona en condición de discapacidad con respeto, pero nuestros gestos y acciones dicen otra cosa, desviamos la mirada o simplemente evitamos hablar del tema. En ese momento enviamos un mensaje confuso a nuestros hijos, he ahí la importancia de nuestra actitud.

Debemos tener cuidado con las palabras que usamos al referirnos a una persona con discapacidad. Es muy importante no usar términos hirientes como "mongólico, retrasado, idiota, retardado, lento, enfermito, incapacitado, inválido" entre otros. También referirse a los niños sin discapacidad como niños "normales" ya que eso implica que los otros niños no lo son.


Lo ideal es que le enseñemos a las nuestros que todas las personas somos iguales pero que tenemos características distintas, podemos tener muchas cosas en común, gustos, sueños, metas, sentimientos.
Debemos dejarles claro que las diferencias no son malas, sino que nos enriquecen, nos complementan y nos hacen únicos. Que el hecho de que algunos niños demoren mas en aprender a caminar, o tengan alguna dificultad para moverse, para relacionarse con otros, para escuchar o para ver, no significa que no puedan tener una vida plena o que no puedan disfrutar de las mismas cosas que los demás, como jugar, tener amigos, ir al colegio y sentirse amados.

El respeto hacia la diversidad es la aceptación real de la discapacidad. Los niños no deben sentir lastima por las personas en condición de discapacidad, sino respeto, valorar sus capacidades y logros.
Debemos explicarles a nuestros hijos que los niños en condición de discapacidad necesitan de algún tiempo adicional para conseguir ciertas metas, pero por otra parte pueden poseer habilidades que otros niños no tienen, así que eso los hace igual de valiosos a cualquier otra persona.


Lo ideal es responder de manera clara y sencilla las preguntas sobre discapacidad que nos puedan hacer nuestros hijos, pero hacerlo de una manera tranquila, por ejemplo: Si un peque nos pregunta por qué ese niño no camina o no habla, hacerlo de una manera simple, si muestra un poco mas de curiosidad se le debe aclarar que su condición no le impide ser feliz, que es un niño como cualquier otro, que juega, aprende, le gusta divertirse y tener amigos. Alguna vez escuché a una niña decirle a su mamá que la alejara de Mariana porque "se le iba a pegar" lo que ella tenía, algunos niños piensan que la discapacidad es contagiosa, hay que explicarles que eso no es así, que es algo que se da por diferentes motivos, pero que no se pasa de una persona a otra. 
Frases como "No lo mires" "No te acerques" cohiben al niño de relacionarse con cualquier pequeño en condición de discapacidad, puede llegar a pensar que la discapacidad es algo malo y de lo que se debería sentir vergüenza.

Espero que estos consejos les sirvan a la hora de explicarle a sus pequeños de que trata la discapacidad, si tienen alguna duda o pregunta no duden en contactarme a mi correo blogeloficiodesermama@gmail.com

martes, 21 de marzo de 2017

¡Adiós a las dietas! Tips para una alimentación saludable

“Una alimentación saludable es aquella que es completa, equilibrada, suficiente y adecuada”, afirma Yadyra Cortés, nutricionista clínica. 

Las familias de hoy son cada vez más dinámicas, aventureras, comparten experiencias divertidas, apasionantes e incluso arriesgadas. Buscan sentirse plenas, especialmente las madres, quienes siempre tenemos como prioridad promover hábitos sanos para toda nuestra familia sin caer en estrictas dietas.

Mantener una alimentación saludable sin caer en dietas estrictas, es posible.  Por eso, Yadyra Cortés, nutricionista clínica quien adelanta charlas educativas sobre alimentación sana en colegios, nos brinda algunos consejos:

Porciones recomendadas en una dieta regular, según la función de los grupos de alimentos: 

1. Consumir alimentos constructores como: 

  • Huevos: 1 porción al día estaría bien. 
  • Carnes: ¾ porciones a lo largo de la semana. 

2. También incluir en el plato alimentos reguladores como: 

  • Verduras: comer 2 al día. 
  • Frutas: 3 al día. 
  • Cereales: 4 porciones al día. 
3. Y no olvides comer alimentos energéticos: 

  • Leguminosas: al menos 2/4 porciones al día. 
  • Tubérculos: 4 porciones al día. 
  • Pastas: 4 porciones al día. 

Tips de hidratación

1. Beber líquidos regularmente y no sólo cuando aparezca la sed.
2. Tomar líquidos antes, durante y después del ejercicio.
3. Beber un litro por cada kilo de peso perdido.

De acuerdo con Yadyra Cortés, nutricionista clínica “las bebidas a base de malta, además de hidratar, aportan vitaminas y minerales”. Tal es el caso de la nueva Pony Malta Plus, fortificada con zinc y vitaminas del complejo B, que aporta nutrientes para fortalecer el sistema inmune del cuerpo humano, también contribuye con el desarrollo de la creatividad, curiosidad, concentración y memoria.