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lunes, 7 de septiembre de 2015

4 años de historias de maternidad


Hoy hace 4 años publiqué mi primera entrada en El Oficio de Ser Mamá​, fue la primera vez que escribí sobre Nana Banana y desde ahí no he dejado de hacerlo. Han sido 4 años donde a través de mis escritos se puede ver como ha crecido y avanzado, eso me llena de mucho orgullo.

Este blog me ha traído cosas muy lindas, conocer otras mamás, no sólo de Colombia, sino de otros países, conocer a otros niños y sus historias. También me ha dado la oportunidad de publicar mis artículos en otras páginas de maternidad y en algunos diarios. Me ha traído algunos reconocimientos como escritora y bloggera, de los cuales me siento muy orgullosa, porque dentro de esta hermosa experiencia han servido para mi crecimiento profesional.

Una de mis mas grandes pasiones es escribir, por eso quise darle la oportunidad a cualquier mamá que quisiera hacerlo, por eso el blog siempre ha sido abierto.

Gracias por leerme, por participar y que sean muchos años mas!

Caro

jueves, 19 de marzo de 2015

Las renuncias de las madres

Imagina que eres una profesional altamente calificada. Imagina que tienes un trabajo que te apasiona. Imagina que ganas mucho dinero que te permite tener el nivel de vida que soñabas. Imagina que sientes que eres respetada y valorada.

Imagina que tienes independencia económica que repercute en que tus relaciones con el resto de adultos sean sanas y libres. ¿Lo imaginas? Ahora imagina que te conviertes en madre. Imagina que tus expectativas son disfrutar de esas 16 semanas de baja y luego seguir con tu flamante carrera porque puedes permitirte pagar la mejor persona del mundo para que cuide a tu bebé mientras tú no estás.


Imagina que llega ese momento y sientes una mezcla entre alivio y tristeza. Alivio porque la maternidad te resulta más agotadora que tu trabajo de 10 horas entre tiburones empresariales y económicos, y tristeza porque en el fondo no quieres dejar a tu bebé con nadie. Imagina que estás en tu despacho y sientes que eso no es lo que quieres hacer.

Imagina que decides renunciar a tu trabajo, a tu estatus, a tu independencia, por ejercer de madre del modo que tú libremente escoges.

Imagina que pasan los días y las semanas y los meses, quizás los años y te sientes feliz de hacerte presente en la crianza de tus hijos, feliz de saber que estás invirtiendo en algo que nadie más puede darles, feliz porque tu cabeza acostumbrada a analizarlo todo fría y objetivamente te dice que tú eres indispensable para tus hijos en esta etapa de su desarrollo.

Imagina que a pesar de eso, otra parte de ti se siente cansada, exhausta, molesta y susceptible porque tu parte emocional no se contenta con saber “los beneficios de criar a los hijos”.

Imagina que llevas años sin dormir seguido, sin mantener una conversación adulta sin interrupciones de “teta”, “pis”, “cógeme”, “no quiero”, “quiero”….

Imagina que ahora tu economía no depende de ti, sino de tu pareja, o de tus padres, o de un sistema público. Imagina que te das cuenta que a tu alrededor nadie valora lo que haces, que se da por sentado que es tu obligación y punto. Imagina que te gustaría que el padre de tus hijos se implicara en su crianza y lo que recibes al hablar del tema es un : “yo me paso el día trabajando para que tú puedas quedarte en casa a jugar a las muñecas”.

Imagina que te critican por anti feminista, por “floja”, por “señorona”, por “hippie”, por fundamentalista…. Te critican por una cosa y por la contraria, porque al parecer decidir ejercer de madres no está bien visto en ningún sector de los que antes frecuentabas: ni en los negocios, ni en la política, ni en la sociedad, ni en tu familia… ¿Lo imaginas?

Ahora imagina que en ese caos emocional, físico, anímico y social, recibes una propuesta de trabajo. Imagina que un headhunter ha visto tu perfil profesional y te ofrece un trabajo mucho mejor que el anterior que dejaste.

Imagina que al oír la cifra de lo que vas a cobrar no puedes evitar pensar que llevas meses vistiendo ropa comprada en grandes almacenes, comprando marcas blancas en el super, y que lo más parecido a cenar fuera es ir a un restaurante de comida rápida con los niños.

Imagina que sueñas con esa posibilidad de recuperar tu vida, tu autonomía, tu libertad, tu independencia, tu estatus, tu reconocimiento, tu “voz” que se ha diluido entre los llantos y demandas de los pequeños.

Imagina que lo piensas y decides que todavía no es el momento, que tus hijos son pequeños aún. ¿Puedes imaginar los sentimientos encontrados ? ¿Puedes imaginar el sentimiento de culpa que esto genera? Culpa por desear decir que sí a esa oferta Culpa por sentirse triste al decir que no Culpa porque este suceso te revuelve y te enfada y te frustra y lo has pagado pegando 4 gritos a tus hijos, lo que te hace creer que eres un fracaso de madre o un fraude a la crianza que quieres. Culpa porque al fin y al cabo es lo único que hemos aprendido como mujeres: a sentirnos culpables de todo, por todo, y por todos.

Llevamos la carga más pesada de la sociedad, la que nadie reconoce, ni valora, ni remunera. En época de campañas electorales nos frustra ver cómo nadie está interesado en nuestra situación. Hartas de ver que la única opción que se nos plantea es tener guarderías desde el nacimiento, o que el padre coja la mitad del permiso de maternidad.

Las madres estamos constantemente renunciando: TODAS. Unas renuncian a su vida y otras a sus hijos. Algunas intentan compaginarlo todo y renuncian a tener tiempo para ellas, o a tener tiempo de intimidad con su pareja,o con sus amigas, o a invertir en su salud haciendo deporte… qué sé yo. Lo cierto es que cualquier madre que conozcas lo es a costa de renunciar.

La próxima vez que te encuentres con una madre por favor no la critiques. No le digas lo que tiene que hacer o cómo. No la ignores solo porque sabes que no va a poder ir a tu fiesta nocturna, invítala igual. No caigas en obviedades y frases hechas. Sencillamente, dile: “Eres muy valiente, lo estás haciendo muy bien y te admiro”

PD: Dedicado a todas las preciosas madres que han decidido vivir intensamente este largo, precioso y a veces duro y solitario viaje que es el de criar hijos. He aprendido tanto de ti, de vosotras, que solo puedo deciros GRACIAS



miércoles, 21 de agosto de 2013

A trabajar se dijo

Por: @punketa

Hace poco más de un año decidí dejar de trabajar (o bueno, trabajar por horitas o cosas pequeñas), dedicarme a mi familia y en especial a mi hijo. Cosa buena esa de estar al lado de mi chicuelo, cuidándolo, estar pendiente de las cosas de la casa, poder compartir tiempos con la gente que quiero. Fue un buen momento porque aproveché al máximo con mi hijo que es lo que más amo sobre todas las cosas; estar pendiente de sus comidas, de su ropa, de jugar con él, acostarme con él en la siesta…. Momentos únicos que aproveché al máximo.

Ya la otra cara de la moneda de mis momentos con Eric es que si no hay trabajo no hay dinero. Esa es una triste comparación que todos sabemos. Los niños no vienen con el pan debajo del brazo y tampoco de amor se vive. A pesar de compartir momentos lindos con él, sabía dentro de mi que eso no iba a durar tanto porque la situación no estaba siendo la mejor y debía ponerle un pare al asunto y dedicarme también a mi vida profesional ya que la tenía un poco descuidada

Al fin encontré un trabajo por el que me siento muy contenta y por el que llevo algo más de un mes. Es un trabajo de tiempo completo que me requiere todo el día fuera, por lo que he descuidado cosas de la casa, incluso de mi familia. Soy cuasi maniática del orden y del aseo por lo que no hacer algunos que-haceres me pone un poco mal, pero recuerdo que el tiempo de trabajo es más importante y algunas cosas pueden esperar al fin de semana para realizarse.

De otro lado mi hijo. Por el, que doy todo también, ha sido afectado por este cambio. Está claro que no tengo tiempo igual a cuando estaba disponible para él 7/24. Ahora debo coordinar tiempos con mi hijo, la casa, mi pareja en un par de horas en la noche y un trisito no más en la mañana. Parece cosa de locos porque vivo al 10000%, intento estar pendiente de todo pero la verdad que es yo sola no puedo con todo al mismo tiempo. Hay cosas que he debido darle más importancia, por ejemplo, pasar al menos un rato a solas con mi hijo para hablar o jugar con él. Tiempo invaluable. Las cosas de la casa pueden esperar y está claro que todos los días no es necesario asear al extremo la casa, simplemente una organización adecuada y el resto que espere al fin de semana. El tiempo con mi pareja es otra cuestión porque tengo la oportunidad de hablar con él varias veces al día así que se puede decir que 'compartimos' un poco más.

Antes estaba sola con mi hijo, ahora hay un responsabilidad adicional de ser pareja, ama de casa, mamá, trabajadora en mi profesión. Soy una mama multitasking porque definitivamente la responsabilidad que tengo en estos momentos como mujer es de hacer muchas cosas. Por fortuna me he venido dando cuenta que es importante organizar mejor todas estas tareitas para luego no sentirme frustrada porque quise hacer de todo pero al final no hice nada. Más importante aún, ha sido no descuidar para nada a mi hijo, el me necesita y más por la edad en la que él está, cualquier cambio lo afecta en su comportamiento.


En estos tiempos de cambios, de cambios buenos, he sacado lo mejor de mí para que todo siga fluyendo. Todo ha salido muy bien y tengo la plena seguridad que seguiré luchándola para que mi familia se siga sintiendo orgullosa de que todo el esfuerzo y sacrificios que hemos tenido han valido la pena. Amo estar donde estoy en estos mismos momentos y no quisiera cambiarlo por nada.

jueves, 11 de julio de 2013

Para Carolina y Mariana: lo que debo aprender

Por: @punketa

Con Mariana, Caro y Eric conociendo Barranquilla
No sé si empezar a escribir este post como que mi hijo nació ‘normal’. No sé, desde que conocí a Carolina y a otras mamás en las que sus hijos han tenido o tienen actualmente una situación complicada con sus hijos por algún tipo de enfermedad o condición no creo conveniente llamar a niños sin esas condiciones como normal. Más bien diré que mi hijo nació por fortuna con una excelente condición de salud.

Llamar a un niño o una persona como ‘normal’ o ‘no normal’ es algo muy feo para mi. He aprendido a valorar a estas mamás y estos niños que han tenido que enfrentar todo un mundo de situaciones debido a las complicaciones de salud por causa de enfermedad o condición y a pesar de todo siguen siendo normales, ¿por qué? porque siguen comiendo, siguen jugando, siguen haciendo sus necesidades, otra cosa es que tengan limitaciones físicas puntuales que no les permiten hacer ciertas actividades.

Aunque en mi familia y en mi círculo cercano de amigos no había conocido casos como el de Mariana, ni en niños ni en adultos y la verdad nunca me pareció un tema importante, resulta que estaba equivocada. Al no tener contacto cercano con estos casos pues uno no sabe como actuar, como reaccionar, como mirar a esta persona. Las primeras veces me sentía como una idiota intentando parecer actual ‘normal’ y lo que causaba era una reacción extraña en mi hacia la otra persona, como si fuera un bicho raro, no sabía cómo saludar, ni acercarme ni nada de eso.

Cuando empecé a entender que una persona con una discapacidad o una condición especial debe tener una vida lo más natural posible fue cuando aprendí a valorar todos esos esfuerzos de las mamás y de las familias por mantener esta premisa. Al conocer a Carolina y su historia con Mariana, la de Martha con Nico y otros casos más lejanos me di cuenta que las mamás somos una guerreras, que hacemos hasta lo imposible por darle a nuestros niños una vida tranquila, con salud, educación y mucho amor Me parece increíble todo el esfuerzo físico, mental y monetario que deben hacer todas estas madres porque sus hijos tengan una vida lo más relajada posible. Todo ese esfuerzo se ve reflejado hoy en día cuando veo que sus hijos progresan en sus distintas condiciones, con un trabajo, familia y casa por cuidar.

En mi caso que vivo al 1000% con todos mis quehaceres diarios no logro concebir que ellas deben hacer un esfuerzo al doble o triple porque sencillamente sus hijos lo requieren. Lo mas lindo de todo esto es que este esfuerzo se ve compensado día a día con el cariño que les brindan sus hijos, una sonrisa, una nueva habilidad, un nuevo progreso con su condición, una nueva palabra por decir.

Después de todo este montón de palabras sólo digo que este post está dedicado a mi gran amiga Carolina, en la que veo un futuro gigante de posibilidades junto a Mariana, porque he visto los avances enormes en su condición con parálisis cerebral, porque he visto como Carolina con sus esfuerzo y su paciencia ha logrado sacar a Mari de toda esta situación tan adversa, que también con su familia han tenido la fuerza de sacarla de sus momentos de salud adversos. A pesar del tiempo de conocerlas aún no he podido concebir cómo hubiera sido mi vida si Eric si tuviera PC o cualquier otra condición y es por eso que la admiro muchísimo, porque he aprendido a valorar y respetar a todas estas personas, he aprendido a valorar la buena salud y el esfuerzo que uno hace como madre por el bienestar de los hijos.

Carolina, te quiero mucho y deseo de corazón que Mariana se siga recuperando. Sigue siendo fuerte y paciente con todos los nuevos obstáculos que se vienen, porque aún cuando Mariana haya avanzado siempre hay que estar preparada para nuevos retos. Les espera una vida llena de muchas más alegrías que tristezas. Son unas luchadoras.

sábado, 11 de mayo de 2013

Lo mejor: ser mamá

Por @punketa

Sabemos  que ser mamá es una cosa supremamente grande y también podríamos decir que también es una hermosa y perfecta labor; pero la verdad es que no, no todo es color de rosa, todas las madres hemos pasado por distintos problemas desde el mismo embarazo, todas hemos tenido que vivir situaciones que no nos ha gustado y esperamos no volverlo a vivir.

Somos mujeres guerreras y sabemos que la vida no es fácil y con un hijo lo es menos, sencillamente estamos acá con nuestros hijos haciendo lo mejor que podemos y hasta donde la vida nos deje. Para no sonar tan trágica, no diré que fueron las peores cosas, sino los momentos más difíciles desde que supe que iba a ser mamá:
  • El primer día que supe que estaba embarazada de 6 semanas fue supremamente trágico y pensé que no podría soportar ser madre. La depresión y mezclada con esta cantidad de hormonas que sólo las mujeres tenemos es incontrolable, además si lo mezclamos con esa nueva emoción de ser mamá puede ser peor. Un par de días después supe que todo estaba bien.
  • Las peleas con el papá de mi hijo. No somos pareja y hemos tenido varios inconvenientes que son una pereza de tratar. En algunos momentos hay mucha tranquilidad pero en los otros pareciera que estuviéramos en una guerra interminable. Como mujer y madre uno piensa que puede tener una familia 'convencional' pero se da cuenta que la vida le tiene mejores cosas preparadas y no es una pena no estar con el papá de mi hijo porque definitivamente ahora tengo una mejor familia. 
  • Aunque ser madre no me limita a ser quien soy como persona, como mujer, como profesional si digo, y es bastante obvio, que no puedo hacer las mismas cosas que podía antes de ser mamá. Siempre hay que estar a tiempo para recoger a los niños, siempre hay que estar dispuesta a hacer miles de cosas por ellos. El sacrificio como mujer es grande porque no siempre tengo el tiempo suficiente para mi, para hacer ciertas cosas que se que puedo pero el tiempo muchas veces lo limita. Aún Eric es pequeño y requiere bastante atención pero sé que más adelante podré continuar muchas cosas que tenía planeadas, incluso, las haré con él. 
En cambio, hay muchísimas cosas positivas de ser madre, creo que el 90% de todo lo que me pasa:
  • Que tu hijo que busque cuando está enfermito, se cae por estar corriendo y se le raspan las rodillas o porque quiere que lo apechichen. Es hermoso saber que en la primera persona que piensan es en la mamá y nadie más. Ese abrazo grandote que me da Eric es el más reconfortante y tranquilizador que existe. 
  • El cariño que tenemos para ellos es infinito. Por más que me saque el mal genio y se porte mal, sé que el amor de madre no se acaba. 
  • La responsabilidad como madre o padre para enseñarles todas las cosas buenas de la vida es una cosa enorme. Te conviertes en profesora 7/24. Si, es una tarea difícil, pero la más gratificante al saber que esas cosas que le enseñas están siendo aprovechadas por ellos. 
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  • Verlos aprender todos los días es algo único. Creo que los primeros años que son los de descubrimiento, el habla, el canto y cuando conocemos realmente como son los niños, es una época fenomenal que ningún padre se debería perder. Actualmente mi hijo está hablando más, canta mucho, me dice las cosas como si fuera un 'grande' y amo verlo así. Cada progreso es un logro enorme en el que yo como madre he colaborado. Además que soy una fanática de tomarle fotos a cuanta cosa haga y hasta escribo en un blog de todas esas cosas que nos pasan jjajaja! 
  • Volver a ser niña de nuevo: compartir sus juegos, programas de tv favoritos y aprenderse los nombres de cuanto personaje haya y que les guste hace queme vuelva una niña de nuevo. Me hace sentir a gusto comportarme como niña para que él quiera seguir compartiendo conmigo. 
  • Apreciar a los padres: es cierto lo que dicen que uno aprende a valorar a los papás cuando uno se convierte en uno. Ahora la relación con mis padres ha mejorado y no sólo por saberlos valorar mejor sino porque un nieto es el hijo perdido que ellos nunca tuvieron, así que pasamos muy buenos momentos todos juntos.
Sé que parecen pocos puntos de referencia para elogiar tan linda labor, lo que pasa es que todos estos puntos ocurren casi todos los días. No importa si no celebro en una fecha especial el día de ser madre, para mí lo importante es estar al lado de mi hijo todo el tiempo que lo requiera.

Definitivamente ser madre rulea!!


Entre lo mejor y peor de la maternidad

Por @cats_caliope


Lo mejor

Juliana Isabel Torralvo Sierra toda ella, con sus virtudes y defectos, con sus sonrisas y
sus lágrimas, con sus locuras, con sus dibujos en múltiples y variadas locaciones, con su
desorden y su manía por los detalles, con esa maravillosa voz que me dice mamita, con
sus ojitos de lamparita que se iluminan cada vez que se le ocurre una idea nueva, con
sus gritos y sus susurros, con sus saltos acrobáticos del mobiliario, con su obsesión por
hacer las tareas de una vez, con su inteligencia y brillantez que me deja sin palabras,
con sus juguetes y su particular sistema de almacenamiento. Desde que ella se hizo
carne en mis entrañas fui mamá y es ella lo mejor de serlo.

Lo peor
  • Aprender a vivir con un miedo y una angustia constantes.
  • No poder estar todo el tiempo que quisiera con mi Pellusa.
  • Vivir esta experiencia sin una figura paterna.
  • No ser lo paciente que mi hija requiere que sea.

lunes, 1 de abril de 2013

Mujeres multitask: Madres, estudiantes y empleadas


Por: @CamaronDiaz 


NOTA: El siguiente artículo (ensayo) hace parte de un trabajo hecho para la Universidad, que estuvo nominado a los premios Emisión de la Facultad de Comunicaciones de la Universidad de Antioquia. Espero puedan leerlo todo. Gracias y adelante.

Pensar, un ejercicio complicado que requiere tiempo para organizar ideas, “como cuando les dicen: hagan un dibujo libre, así es un ensayo: pensamiento libre” dice Ximena Forero, profesora de la Universidad de Antioquia, y realmente ante la enorme falta de tiempo por mis labores de madre, mi trabajo como asistente en la universidad y el trasnocho que deja el trabajo en bares los fines de semana, (sumado a que mis fuentes para lo que tenía pensado no quieren hablar) veo más factible hacer el tan evadido ensayo para mi trabajo final. Los temas se pasean por mi cabeza y no logro concebir ideas, aunque la palabra concebir sea un estigma para mí.

Es sábado, son las 3:00 de la tarde y estoy cumpliendo con mi papel de madre, estudiando con mi hija; eso me recuerda cuando mi mamá estudiaba, ya era un adulto cuando empezó a hacerlo, recuerdo las aulas de paredes amarillo claro, la gente grande, las sillas viejas, el tablero verde con letras blancas; ella sentada, con un cuaderno en frente, tratando de entender números y símbolos, y en otra silla, yo. Mi madre era la única mujer joven del grupo que tenía hijos, por esa época iba al jardín todo el día y en las noches estaba con ella en ‘La Nocturna’, como le decían los mayores y los profesores al colegio de los grandes.

Para mantenerme quieta y en silencio, me daba papel y lápiz, y me pedía dibujar (dibujo libre tal vez, como este pensamiento), en muchas ocasiones me quedaba dormida, en otras me salía a jugar al patio mal iluminado, contaba estrellas o hablaba sola, una rutina de varios años, en la que tres veces por semana, estudiaba con los adultos, pues en casa no había nadie que me cuidara.

Hoy, como ella, voy todos los días a la universidad y Juliana, mi hija de 5 años, como yo, me acompaña. Se levanta temprano preguntando qué uniforme le toca ponerse, sabe que si es el vestido, le tocan las clases conmigo; pide desayuno, se baña, se viste y específicamente me dice “quiero dos colitas”, para su peinado. Trabajo en mis pocas horas libres del día en la facultad como asistente, mientras Juliana está en el colegio; por las noches hago las tareas con ella y cuando duerme, hago mis deberes académicos; los fines de semana soy por 12 horas, de noche, mesera de un bar. El tiempo con mi hija es el de las aulas, no podría estudiar sin trabajar, y no me quiero dedicar a trabajar sin estudiar.
El que ni estudia ni trabaja, también progresa; pero solamente hacia la ignorancia y pobreza.
(Anónimo)
En una era donde el sexo cada vez es más frecuente y los embarazos adolescentes parecen ser ‘al por mayor’, donde la educación parece ser un privilegio más que un derecho y, el trabajar y estudiar, el factor común para poder subsistir y asegurarse un futuro mejor, muchas jóvenes apelamos al recurso de hacer la carrera con nuestro hijos, sentarlos en una silla, poner en sus manos colores y papel, y dejarles ver, con sus ojos de niños el mundo de los grandes, un mundo del cual deben tomar lo mejor, aunque el ambiente en la universidad no sea para ellos.

Nunca quise tener hijos, tal vez por aquello de la guerra, del hambre, la violencia, la injusticia, la pobreza, el desempleo, etc., también por no ser parte de la larga cadena de madres solteras y jóvenes embarazadas, que se suman a las estadísticas no existentes de mujeres sin educación o con educación a medias. Y digo no existentes, porque el DANE siendo la entidad encargada de cuantificar este tipo de fenómenos sociales, solo tiene estadísticas de mujeres con Educación Formal . Sobre las cifras de mujeres con hijos, en la universidad pública, no hay datos. En el caso de la Universidad de Antioquia, que es donde estudio, la Dirección de Bienestar, tampoco tiene datos, no se ha tomado el trabajo de censar a sus alumnas. Si la universidad tiene programas de beneficios dirigidos a las comunidades más vulnerables, como las negritudes o las comunidades indígenas, ¿por qué no tiene uno para proteger a las madres solteras, cabezas de familia?, también son una comunidad vulnerable dentro de la sociedad.

Mi caso no es como el de muchas adolescentes ‘premiadas’ por no cuidarse, como dicen sus papás. A pesar de que la ciencia sea tan exacta o se mofe de serlo, no han logrado controlar lo divino, el poder de Dios, las decisiones de la naturaleza o como le quieran llamar, y planificando con las dichosas pastillas, yo quedé en embarazo, decidí entonces, porque todo en la vida se trata de tomar decisiones, tener a mi hija. Un hermoso ser que da fe de que el margen de error que advierten tener los anticonceptivos, en sus empaques, no es broma.

Descarga el Artículo Completo: Mujeres Multitask: Madres, Estudiantes y Empleadas.

Tomado del blog "Vida rutinaria"

Madres solteras


Por: Carolina



Soy madre soltera, no es fácil, de hecho nunca lo ha sido. Algunas lo somos porque nos tocó, no porque quisimos o porque hayamos metido la pata, y algunas otras porque así lo decidieron. 
Hablemos sobre las madres solteras. Hay 3 tipos: Las 'recostadas', las 'madres responsables' y las 'luchadoras'.

1- Las madres solteras "recostadas" son aquellas que se pegan a su familia como garrapatas sin trabajar, no tienen aspiraciones en la vida, no estudian ni trabajan, solo esperan que el dinero caiga del cielo y viven el día a día, esperando que los demás hagan algo por ellas y por sus hijos.

2- Las madres solteras "responsables" son aquellas que le tienen un padre a cada hijo, tienen 3 o 4, solo buscan 'marrano' que mantenga la manada. No les interesa el amor, solo que alguno se haga cargo de ellas y de sus hijos económicamente hablando.

3- Las madres solteras "Luchadoras" son las que se echan al hombro la situación, son amas de casa, estudian, trabajan y pase lo que pase están ahí para sus hijos. No le teman a nada, el motor de vida son sus hijos y siempre buscan superarse.

La verdad nunca me he arrepentido de tener a mi hija, por el contrario, Mariana me ha hecho ser mejor persona, ha sacado lo mejor de mi. Obvio que hasta ahora no ha sido fácil vivir sus enfermedades sin compañía de una pareja que me apoye pero soy madre soltera, mas no madre solitaria, tengo un papá, una mamá, y una hermana que nos cuidan, eso compensa la situación.

Soy enemiga de generalizar, de los prejuicios y tabúes, cada madre soltera tiene una historia, cada una sabrá por que vive su vida de ese modo, pero si ustedes son madres solteras pónganse la mano en el corazón y analicen su vida, pónganse por un segundo en los zapatos de sus hijos e hijas, ¿Cómo quieren que las vean en un futuro? como esa madre que dio todo por ellos y de la cual se sienten orgullosos o como aquella que no hizo nada y solo se dejó llevar por la corriente del día a día, esperando que los demás hicieran algo por ellas.


Y como dice @CamaronDiaz ser madres solteras no nos hace las 'pobrecitas' del asunto. Algunas si tenemos las tetas bien puestas para guerrearla toda por nuestros hijos, para sacarlos adelante y darle todo lo que se merecen. Espero que esta reflexión sirva de algo.

viernes, 8 de febrero de 2013

No compares a mi hijo

Por: @punketa

Como madres siempre hemos escuchado por parte de nuestros familiares, conocidos o amigos cosas como 'Es que mi hijo si hace eso' o '¿No le has enseñado a hace eso? Horrible'. Cuestión que nos ofenda como madres es que comparen a nuestros hijos con otros niños porque simplemente para cada una, nuestros niños son perfectos así como son y como les hemos enseñado las cosas de la vida.

Cabe anotar que, bueno, no es que sean perfectos, pero si estamos orgullosas en decir que nuestra labor es la mejor para ellos y que no buscamos nunca hacerles mal en lo que le enseñamos. Sabemos que en algunas ocasiones nos pasamos de la raya en un regaño, en la cantidad de dulces, en el tiempo frente al televisor, pero son cosas que naturalmente suceden.

Cuando ya tenemos al frente a alguna persona que nos indica que otro niño es 'mejor' que el de nosotros, simplemente nos ponemos furiosas. La comparación entre niños es odiosa y no es bueno empezar una carrera de competición de habilidades entre niños. Cada niño es único, tiene capacidades diferentes, habla distinto y hace las cosas a su modo.


Aunque tampoco nos digamos mentiras, nosotras en nuestro orgullo y en nuestras cabecitas pensamos en la comparación de los niños. Quizá muchas no lo mencionamos, simplemente pensamos en lo 'lindos' que son nuestros hijos y que ellos no hacen nada mal. La cuestión en todo este tema es que no debemos ser hirientes en decir que quizá una mamá debe corregir o mejorar algún aspecto que de verdad puede llegar a ser molesto. Un consejo de madre a madre con sinceridad es la mejor manera de aprender de otros y posiblemente si lo ponemos en práctica algo bueno sacaremos; mientras que si lo decimos de manera displicente de seguro tendremos problemas con los demás.

La verdad, aquí realmente no estamos para juzgar a nadie porque, como hemos leído, tenemos niños de diferentes partes, con diferentes capacidades y hemos pasado por distintas experiencias en la vida. Queremos complementar nuestros conocimiento con todas las madres que conocemos, queremos consolidar lindas amistades y que nuestros hijos puedan estar orgullosas de nosotras por haber construido algo tan bonito como este espacio virtual. Así que la palabra comparar debe estar fuera de nuestro léxico.

martes, 18 de septiembre de 2012

Todo lo que pasa en un año

Por: @punketa

Ya ha pasado un año desde que me uní al proyecto de El Oficio de Ser Mamá y para ser sincera no pensé que me duraría la alegría. Aunque miren que si, me duró la emoción y sigo trabajando para dar a conocer mis historias con Eric.
 
Y es que es lógico saber que sin Eric esto no hubiera sido posible. Para un niño de dos años y medio, el pasar del tiempo, por más pequeño que sea, es un gran avance. Mi chicuelo empezó a hablar más, ya corre, va al jardín, me abraza, me besa, me dice que me ama, en fin, todo un montón de sentimientos que veo crecer día a día.
 
Es increíble lo que un niño logra en tan poco tiempo y es que hasta repite en palabra y acción todo lo que uno hace. Parece una esponjita esperando verme para que copie y es que estar todo el tiempo a su lado me ha ayudado a darme cuenta de todo el avance que ha tenido. Tener un trabajo por horas y poder trabajar incluso desde la casa me ha ayudado a estar más cerca de él, compartir, hacer tareas y jugar, y definitivamente es algo que no cambio por nada.


 
Ver su carita todos los días durante este último año y poder compartir con todas ustedes de todos esos logros, lágrimas y felicidades es una gran experiencia que como mamá y amiga no cambiaría. Además, una de las cosas más lindas como colaboradora del blog ha sido poder conocer en persona a varias de nosotras, estar con nuestros hijos, compartir más experiencias y estar unidas en algunas situaciones.
 
Gracias a todas que hemos llenado un poquito más de sabiduría nuestras vidas, y en especial a nuestros hijos, que sin ellos, no podríamos estar ser tan felices como lo somos ahora.  Mil abrazos a todas.