lunes, 9 de mayo de 2016

Educación sin represión

Por: @punketa

En días pasados fui al colegio a recibir el boletín de notas de mi hijo. En uno de los comentarios de la profesora me comentó que Eric no había trabajado en una clase de arte, en la cual debía realizar un dibujo complementario de acuerdo a una figura de un perrito pegada en el centro de la hoja. Eric, según me comentó la profe, empezó a colorear de muchos tonos el fondo de la hoja. Le preguntaron que qué estaba dibujando y dijo que un simple fondo para el perro, pues realmente no lo había 'puesto' ni en el cielo, en un parque o en una casa, solo pinto y pintó. El problema surgió porque no le gustó a la profe que Eric no quisiera pintarle algo 'real' al perrito en el fondo. 

Me sorprendió tener una queja de la profesora porque en clase de arte Eric no había hecho algo 'real'. ¿Están en clase para realizar un dibujo libre pero no aceptan que dibuje lo que él quiere? ¿Qué quieren en este caso si es una clase de arte? Me molestó que hubieran hecho referencia a que Eric no fuera capaz de dibujar algo real cuando le pidieron dibujar lo que quisiera. Si está en clase de ciencias y le piden dibujar una flor, les aseguro que lo realiza y lo hace actualmente.

Que Eric sea un niño inquieto no significa que no sea lo suficientemente capaz de aprender o de saber como funcionan las cosas a su alrededor. Es una burla tener una clase de arte que obliguen a los niños a que piensen igual que los demás. De mi parte no lo acepto, no le diré a Eric que en un dibujo libre pinte el cielo de azul cuando lo quiera ver verde; no le diré que deje de soñar y de que imagine cosas locas; no le diré que deje de utilizar las partes de sus pistas de hotwheels para usarlas como robot. Definitivamente no haré lo que todos piensan que sería bueno. El aprenderá muchas cosas sobre números, ciencias, historia y todo lo que conlleva una vida escolar; cada cosa nueva que el aprende es algo bueno para su vida. Solo espero que su imaginación, sus juegos, sus dibujos lo hagan darse cuenta que es un ser libre, de que es un ser independiente, que es diferente, que a pesar de ir a un colegio a aprender cosas que al final todos sabemos, él puede pensar por si mismo.

Dibujo libre de un 'videojuego' con sus controles
Estamos acostumbrados a que nos moldeen tanto desde pequeños que al final resultamos siendo igualitos. No digo que quiera cambiar el método de educación porque sencillamente es algo complicado para mi, solo pienso que es importante soltar un poco la pita de esas reglas de pensamiento tan estructurado. Cabe aclarar que el respeto y las responsabilidades siempre deben ir de la mano en cualquier método que se quiera implementar.


lunes, 25 de abril de 2016

Con Netflix, el tiempo también vuela

El tiempo pasa rápido, muy rápido. Mi Eric crece descontroladamente y hasta dentro de poco se le va a caer su primer diente. El tiempo es una ilusión que si no aprovechamos se nos pasa en un abrir y cerrar de ojos. El tiempo pasa tan rápido que fue hasta un poco más de dos años que empecé a ser usuaria de Netflix junto con Eric.



En ese momento no había descubierto tantas series originales Netflix como ahora; es más, creo que eran muy pocas, así que aprovechabamos a repetirnos las películas animadas que tanto nos gustan. Y existiendo tan poca oferta en televisión por cable pues la verdad era la opción más adecuada en esos fines de semana lluviosos cuando no había poco por hacer. 

Acepto que he sido una usuaria más frecuente ya que mi enfermedad me lo ha 'permitido', igual ha sido un gran alivio poder contar con tanta variedad para pasar el rato en familia en esos días en que preferimos quedarnos en casa. Y si, lo acepto, somos buenos televidentes, de películas y series, y eso nos ha permitido explorar un sin fin de opciones disponibles. Eric desde ya hace unos buenos meses sabe por sus propios medios como seleccionar una serie o película de elección lo cual me indica que está creciendo y que ya es dueño de sus decisiones. Creo que influye mucho el hecho que anda leuendo mucho mejor porque antes yo le comentaba cada opción que iba seleccionando.

Allí es cuando me doy cuenta que el tiempo vuela y que mi hijo sigue creciendo, se hace independiente, se hace un niño grande y eso me enorgullece. Creo que el un abrir y cerrar de ojos Eric ya no tendrá perfil para niños en su sesión.


martes, 12 de abril de 2016

El acoso o bullying por parte de docentes


Mi hijo tiene en el momento en el que escribo 7 años... Y para cuando iba a cursar el primero el tenía 5 años de edad con toda la alegría e ilusión busque un colegio cerca de casa, que fuese pequeño y con pocos alumnos para que estuvieran pendientes de él, y eso fue un error. 


Yo fui una niña que padeció el bullyng y por eso trate de tener todos los cuidados para que mi hijo no sintiera lo mismo, pero... Que fatalidad! resulta que el acoso escolar o bullying no sólo se recibe de los otros alumnos si no que  también lo pueden generar  profesores, coordinadores, orientadores, en fin  adultos, tal y como fue el caso de mi hijo al que por más que se quizo adaptar no se lo permitieron, y no sus compañeros si no los propios adultos del colegio especificamente la coordinadora tanto fue el acoso que hasta estuvimos en psicólogo ambos pues las quejas eran tantas, diarias y variadas que llegue a dudar de mi misma como madre, como mujer, como persona...diario era una nota, una queja y en ninguna actividad de diversión o que generara esparcimiento era incluido (idas al parque, al zoológico, visitas a museos, etc.), era sacado de clases para que no compartiera con sus compañeros y tomaba las clases sólo en la oficina de la coordinadora (mientras ella, la señora coordinadora le contaba lo bien que la habían pasado en x actividad a la cual el no había ido porque no merecía ir), era excluido de las clases de educación física y clases que fueran al aire libre y en algún momento  llegaron a quitarle los recreos...todo esto a un niño de 5 años para cuando era mitad de año cumplió los 6 años y sin embargo todo siguió igual, 


Mi niño perdió las ganas y el deseo de ir al colegio se volvió rebelde y se trataba así mismo con calificativos negativos como "bruto" "tonto" "malo"...la solución fue llevarlo a psicología por que la coordinadora insistía que el niño era el peor en un colegio donde alumnos de bachillerato habia, osea el peor del colegio un niño de 5 años comparado con niños más grandes y adolescentes eso es como para llorar, desesperarse y hasta pensar que se esta en una película de terror, sin embargo aunque esa señora nada mas que por chocanteria y pensando que lo hacia por demostrar su punto equivocado me envió con el niño a que visitara a algún psicólogo y fue lo único bueno que pudo haber hecho en su vida. 

La psicóloga recomendada por una amiga es una mujer con una calidad humana y un profesionalismo excelente desde la primera sesión se dio cuenta que a mi hijo no le pasaba nada que era un niño normal claro que eso no lo supe yo hasta que ella no término todas las sesiones necesarias para corroborar lo que sospechó desde un principio...tu hijo es un niño normal su comportamiento es acorde a su edad y me dijo que lo más probable era que sencillamente el niño estaba recibiendo mal trató en el colegio, que lo que se veía y evidenciaba era que un niño de 5 años no le había caído bien a un adulto en este caso  a la coordinadora y que lo mejor era que sacara al niño de ese colegio urgentemente. 


El bullying también es generado por adultos hacia niños...el bullyng afecta y cala hondo... mi hijo no sólo tuvo que empezar de nuevo en otro colegio si no que tuvo que volver a empezar de cero a confiar en la vida escolar en los profesores pues su confianza en ellos quedó muy deteriorada....y como Dios obra tan perfectamente encontramos  en otro colegio una profesora excelente que lo supo guiar y con su ayuda mi hijo logró llegar a ser el "niño de la semana" dos veces, título que obtienen los niños con logros y comportamientos óptimos en el transcurso de la semana de clases y yo me sentí más tranquila, más serena, orgullosa y confiada en las capacidades de mi hijo ....puedo decir que la vida me golpeó dos veces por el bullying la primera vez cuando estaba en el colegio y lleve cual quier clase de maltrato desde psicológico hasta físico y la segunda sufriendo a llanto corrido por lo que le ocurría a mi hijo torturándome pensando en mis fallas como madre y en la falta de confianza que estaba creciendo en mi, este segundo bullying en mi vida venía con más fuerza que el primero por que hacia sufrir al ser que más amo en esta vida, al ser por el que haría hasta lo imposible para hacerlo feliz ....y aunque muchas personas me dicen ahora que ellos hubiesen actuado con violencia contra esa coordinadora se que el mejor ejemplo que le pude dar a mi hijo es que con violencia no se resuelve nada que lo mejor es buscar ayuda y alejarse de donde uno no se siente bien o no lo hacen sentir bien por que eso da paz mental. 


A esa "señora" me la he encontrado 2 veces no he podido evitar que mi hijo al verla trate de esconderse detrás de mi y decirme "Mami ahí esta  miss xxxx"  El con esa actitud le hace saber que es una "bruja horrorosa" que por fortuna ya no esta en nuestras vidas, pero veo con tristeza todavía el temor de mi hijo hacia ella y ese temor es una situación que como madre me duele que haya tenido que pasar pero que como persona esperó la convierta en una experiencia para que camine en esta vida sabiendo reconocer cuando alejarse de lo que le puede hacer daño.

sábado, 12 de marzo de 2016

Cyberbulling


Por: Catalina López Zuluaga


Muchos suelen interesarse en este dañino fenómeno cuando les afecta directamente, pero el cyberbullying debería ser una preocupación prioritaria en comunidades familiares, colegios y universidades, ya que el porcentaje de abusos en las redes se está incrementando progresivamente, y aunque no nos afecte directamente podríamos estar hablando del futuro de nuestra sociedad.
Las implicaciones del cyberbullying trascienden a las víctimas, pues incluso los perpetradores están perjudicando su propio futuro y el de otros, los testigos y cómplices son tan culpables como el bully, pues permiten que la situación siga ocurriendo y se multiplique alrededor del mundo.
Ahora bien, ¿Cómo poner nuestro grano de arena para corregir esta tendencia? ¿Qué podemos hacer para protegernos y proteger a otros? Esperamos que este artículo pueda ilustrarte sobre ello.
¿Cuándo se habla de cyberbullying?
Todo aquel que reciba de forma constante una retroalimentación negativa en las redes puede estar sufriendo de cyberbullying. Cuando hablamos de retroalimentación negativa en internet estamos hablando de publicaciones, imágenes, comentarios, respuestas, chats, etc. Que insulten, hablen o expongan negativamente a una o varias personas sin motivo aparente.
El bullying por lo general le pone cara al abusador, sin embargo cuando este comportamiento se traslada a la web, cualquiera puede serlo creyendo que no hay consecuencias si no descubren su identidad. Es por ello que el problema se ha hecho cada vez más grande, y los cómplices se han multiplicado, gracias a la creación de cuentas falsas o aplicaciones como Snapchat que borran los mensajes, fotos y videos luego de algunos segundos.
¿Qué consecuencias puede haber en casos de cyberbullying?
Las víctimas son las primeras y más afectadas, pero eso no quiere decir que los efectos dañinos se limiten a las mismas, pues perpetradores, cómplices e incluso testigos sufren secuelas en ésta situación.
Para las víctimas hay dos caminos posibles, en algunas ocasiones los afectados pueden caer en conductas depresivas, que si no se superan a tiempo pueden llegar incluso al suicidio en su última etapa, no obstante quienes “se recuperan” en su mayoría tienen problemas de autoestima, se convierten en personas introvertidas, ocultando sus talentos y habilidades, lo cual limita así su éxito en el futuro.

Otras víctimas toman un camino más violento, pues crece en su interior el sentimiento de venganza, convirtiéndose poco a poco en futuros acosadores, de allí que el bullying sea considerado un círculo vicioso.
Pero los perpetradores no salen nunca victoriosos, muchos han recibido acusaciones legales, que no solo los perjudican a ellos sino también a sus padres. Este tipo de mancha en su reputación es fácilmente visible, aún si no hay consecuencias legales, pues ninguna empresa o socio de negocios querrá jamás contratar o vincularse con un abusador, lo cual también perjudica el futuro de esos chicos.
Varios estudios han determinado que presenciar estos actos de acoso, está íntimamente relacionado con los pensamientos suicidas, y la falta de interés por el futuro, de modo que se hace imperante controlar esta situación antes de que se salga de control.
El cyberbullying es una bomba que se destruye así misma y arrasa todo lo que hay a su alrededor.
¿Cómo puedo ayudar para impedir el cyberbullying?
En primer lugar para proteger a nuestros hijos, es importante desarrollar una alta autoestima en ellos, darles amor, comprensión y educación basada en valores humanos, en segundo lugar es vital monitorear de cerca la actividad online de nuestros hijos a través de softwares de monitoreo y control parental, de modo que puedas atacar el problema antes de que se salga de control.
Evitar el uso continuo de las tecnologías es un factor positivo, pues al tener espacios de recreación con la naturaleza, actividades deportivas o artísticas, puedes contrarrestar el bombardeo negativo y mostrarles nuevas formas de hacer amistades y/o divertirse.


Y como buen ciudadano y padre debes denunciar los casos de cyberbullying que presencies incluso cuando no están directamente relacionados contigo, mientras haya más personas defendiendo a los perjudicados, existirán menos probabilidades de que alguien se arriesgue a molestar a los demás.
¡Pon de porte, dile no al cyberbullying!





martes, 1 de marzo de 2016

Mis tardes de películas con Netflix

Por: @punketa

Les confieso que en los últimos meses, y teniendo mi fibromialgia a flor de piel, los planes caseros y tranquilos han sido mis grandes aliados cuando de estar con mi familia se trata; no tengo suficientes energías para salir y muchas veces me remito a estar en cama. Sé que muchas veces estar viendo tv tanto tiempo no es tan beneficioso, pero créanme, es mi opción para compartir un rato con mi hijo y mi esposo sin esforzarme demasiado.

Al principio no le saqué mucho provecho a Netflix, pero con el tiempo suficiente de ponerme a 'cacharrear' con el control remoto del tv, descubrí que Eric podía seleccionar muchos programas y películas. Los sábados en tarde son mis preferidos para el plan película, nos arropamos con una cobija súper cómodos y empezamos a seleccionar qué queremos ver. 

Eric, como buen niño de 6 años, ya ha visto prácticamente cada película como 472928 veces, así que lo más seguro es ver de nuevo alguna película animada de pixar, disney o dreamworks. Confieso que soy una gran fanática de las películas animadas y aún me sigo riendo como china chiquita, así que para mi es bastante fácil seleccionar algo que ver. Eso si, muchas veces juntos preferimos ver películas a series, ya que podemos comentar durante o después de alguna escena que nos gusta. 

Mientras seleccionamos que ver y si va a ser toda la tarde, lo mejor es preparar maíz pira casero (o palomitas) con jugo o lo primero que nos encontremos de tomar. Eso si, debe ser suficiente porque a Eric le encanta y por supuesto debe durar mucho tiempo. Nos encanta comer comida chatarra los fines de semana (lo acepto y no me da pena admitirlo) así que aprovechamos a comer lo que no comemos durante la semana.

No puedo evitar decir que me encantan los sábados de flojera, sabiendo que al día siguiente no tenemos que levantarnos temprano; que tenemos una gran selección de películas y series por ver a través de Netflix; que comemos lo que queremos sin remordimiento. Los sábados puedo decir que son mis días preferidos para disfrutar de Netflix con mi familia.


Los dejamos con un pequeño adelanto de la nueva serie de Netflix, Fuller House, que ya se encuentra disponible en Netflix para que compartan en familia.

¿Y ustedes cómo se divierten en la noche con sus familias?

jueves, 11 de febrero de 2016

Sin pensarlo dos veces


Si me dieran a elegir una vez más, 
te elegiría sin pensarlo,
es que no hay nada que pensar.
que no existe ni motivo, ni razón
para dudarlo ni un segundo
por que tú has sido lo mejor, que tocó este corazón,
y que entre el cielo y tú yo me quedo contigo.

¿Si pudieran retroceder el tiempo y cambiarlo todo... Cambiar tu empleo, las decisiones que tomaron en algún momento y no fueron las mejores, cosas que dijimos, cambiar a sus hijos con necesidades especiales por un niño sano, lo harías? Mi respuesta a esa pregunta es un rotundo NO! No cambiaría a Mariana por nada en el mundo, así como estamos somos felices, no hay nada que me haga dudarlo y mucho menos desearlo. La amo, la acepto tal y como es, no me arrepiento de nada.

Y si, para algunos puede ser raro y hasta ilógico preferir a una niña a la que hay que cuidar el doble, la que se enferma con frecuencia, por la que he llorado mil veces llena de impotencia porque su salud se deterioraba y no había nada que yo pudiera hacer, que no camina del todo sola, que debo alimentar, bañar, vestir, todo como si fuera una bebé (Que para mi lo es). Todo eso requiere de un gran esfuerzo, cualquiera se cansaría de hacerlo, pero así suene cliché, el amor es la clave, el amor que siento por mi hija y el amor que ella me profesa son los que me dan fuerza para sobrellevar todo esto.

Todas las mamás cuando estamos en embarazo esperamos un hijo sano, nos imaginamos mil cosas, sus cumpleaños, el primer día de escuela, cuando vayan a la universidad, etc... Pero cuando la discapacidad llega a nuestra vida es como si fuéramos en un auto a toda velocidad y nos estrelláramos con la pared, todo cambia.

Ser madre de un niño en condición de discapacidad tiene sus días malos, días en que quieres salir corriendo y dejar todo botado porque sientes que no puedes más, días en que todo es cansancio, caos, frustración, Pero hay otros días en donde el orgullo no nos cabe en el pecho, la felicidad nos inunda, como madres especiales aprendemos a valorar cada pequeño avance que nuestros hijos y los celebramos con bombos y platillos, aprendemos a ser agradecidas con la vida.

No cambiaría nada de estos 8 años en los que he sido la mamá que Mariana, es duro, obvio, pero ella tiene poderes sobrenaturales, calma tormentas solo con sonreír, gracias a ella soy fuerte, compartimos como cierta energía, algo que nos mantiene juntas, Estar a su lado me llena de felicidad, ella me cambió y ahora soy la mamá que ella merece. Yo no le tengo miedo a la discapacidad, estoy segura, sin pensarlo dos veces, no cambiaría nada.

Si pueden vean este vídeo de Franco de Vita, escuchen la letra de la canción... Es perfecta para complementar lo que escribí.


Tomado del blog El Mundo De Nana Banana

jueves, 4 de febrero de 2016

El problema no son los niños, son los adultos



Por: @maternidadprime 

Por Facebook hay un imagen con una frase que creo que me cae como anillo al dedo: “yo era una mamá perfecta…hasta que me convertí en mamá.” ¡No puede haber verdad más verdadera!. Antes de ser mamá no entendía porque una madre era capaz de dejar siquiera que un niño diera signo de querer hacer una pataleta. No entendía por qué era tan difícil siemplemente mandar a callar a ese enano fastidioso de un chancletazo. ¡¡BENDITO CHANCLETAZO!! (nótese el sarcasmo). Me repetía una y otra vez que ese tipo de cosas jamás me pasaría a mí, por que yo SÍ les iba a dejar bien en claro quién mandaba, ¡no faltaba más, ¿yo dejarme mandar de un niño?

Hoy recuerdo y me río, pero también siento una profunda tristeza de lo que era. Yo no pensaba estás cosas porque así lo hubiese decidido, yo creía y profesaba estas cosas porque fue lo que en casa me enseñaron: el que no hace caso, lleva. Y aunque las veces que mi madrecita decidió descargar su frustración en mi fueron pocas, hasta hace poco las recordaba con amargura. No sólo los golpes me dolieron, también algunas palabras lo hicieron. Muchos le atribuirán a los golpes que recibieron en la infancia, el ser “una persona de bien”, pero siendo sincera, hoy ya no entiendo como un golpe te puede hacer mejor, peor aún viniendo de alguien que según te ama más que a nadie.

Creo que la gran mayoria de nosotros viene de hogares donde lo tradicional y lo común es creer que no hay nada mejor que un correazo, que corrige y que educa. Todos crecimos viendo como le pegaban a nuestro amigo, vecino, primo o incluso a uno mismo. Todos de algún modo aceptamos esto como parte de la tarea de ser padres. La mayoría hoy vemos el maltrato infantil como algo normal y NECESARIO, tanto que se burlan de aquellos que no lo ven así.

Cuando quedé en embarazo, entre tantas cosas que leí, llegué a todo esto de la crianza con apego. El amor por mi bebé en camino me hizo abrir la mente a nuevas cosas y entre más leí, más me sorprendia de lo errada que había estado, que las cosas se podían hacer de miles de formas y no solo como te aconsejaba la abuela, la vecina o el tendero.

Pero por más que leí, nadie me contó lo difícil que era desprenderse de todas estas “creencias” que cargas contigo en tu subconsciente. Cuando tu bebé deja de ser bebé y empieza a ganar “independencia” comienzan los enfretamiento por el poder. Como bien dice Rosa Jové en su libro Ni Rabietas ni Conflictos, las rabietas no son mas que una lucha de poder. El niño que quiere hacer algo pero el padre no se lo permite por el motivo que sea; el primero se bota al piso le hace tremendo berrinche porque el QUIERE hacerlo y el segundo “hace uso de su poder” y castiga, grita o golpea al niño. Una escena clásica que la gran mayoría hemos visto. Inconscientemente, nuestra mente relaciona estos episodios de frustración y rabia con experiencias de nuestra propia infancia y lo más “normal” es que reaccionemos tal cual como reaccionaron nuestros padres con nosotros. Yo las viví con mi primer hijo y sus rabietas me sacaban de casillas, al inicio trataba de poner en práctica lo leído (bajarme a su altura y hablarle), con paciencia lo hacia varias veces pero parecía no funcionar. No sabía qué pasaba si lo estaba haciendo tal cual decían en el libro. Mientras tanto la furia y la frustración por no poder controlar la situación y la decepción de que todo lo que había leído no me funcionaba me iba consumiendo y terminaba la escena “como debería ser”: un grito, un castigo o una nalgada; tal cual como lo había visto. Claro, esto para mi era más fácil porque jamás vi como se manejaba una situación de estas de manera respetuosa. Ni mis padres y mucho menos yo de niña, contábamos con herramientas para solucionar conflictos de manera respetuosa porque fuimos “víctimas” de métodos de crianza erróneos.

Por un tiempo me alejé mucho de la madre que quería ser. Pero llegó la luz y por cosas dela  vida esas personas se cruzaron en mi camino, personas que me ayudaron a saber porque muchos de nosotros consideramos los golpes y maltratos como lo normal en la crianza. Caí en cuenta que todo esto viene conmigo desde la infancia, que fui una niña que vio este tipo de violencia todo el tiempo y también veía que los adultos se burlaban de ello y lo normalizaban. Mis padres me gritaron, me castigaron y me pegaron porque mis abuelos lo hicieron con ellos, y estos a su vez fueron maltratados por sus padres; todos víctimas al fin y al cabo porque ningún padre quiere dañar a sus hijos. Un ciclo sin fin.

Sigo en constante cambio y mejora pero comparto mi experiencia porque quiero que sepan que sí existen otras maneras de educar sin tener que recurrir a los gritos ni golpes; para lograrlo debemos adquirir las herramientas necesarias que no son más que el autoconocimiento y el autocontrol de las emociones de cada uno. Tienes de dejar de ver a tu hijo como el “pequeño villano” y debes empezar a validar más tus emociones y tus reacciones cuando te diriges a él. Dejar de llevarle de la mano para caminar juntos de la mano. Un proceso en donde ambos aprenden.

¿Y qué resultado obtuve con esto? Bueno, reducción de las pataletas (MÍAS), el sigue haciendo una que otra pero juntos buscamos soluciones.

Mi hijo confía más en mí, antes me tenía miedo. Sabe que se equivoca y pide perdón cuando ha herido a alguien. Se siente seguro de quien es porque su familia, aunque a veces no está de acuerdo con sus actos, ama lo que él ES. Acepta con mayor facilidad un NO porque sabe que cuando mamá lo dice no lo hace “para que se acostumbre” sino que hay una razón para ello y él tiene derecho a conocerla.

Yo me equivoqué con mi hijo y le pedí perdón y lo haré cada vez que me equivoque. Hoy él entiende que es normal que nos equivoquemos pero que siempre debemos pedir perdón y resarcir el daño. Enseñar el valor del perdón mediante el ejemplo es la mejor manera de aprenderlo. Nunca es tarde para darle un vuelco a la crianza y empezar a criar personas respetuosas, empáticas y que saben gestionar sus emociones, de paso aprendemos nosotros a gestionarlas también.

Tomado del blog Maternidad Primeriza