jueves, 10 de noviembre de 2011

Mujeres Multitarea

@punketa


Por ahí dicen que las mujeres tenemos la habilidad de ser multitareas o de pensamiento paralelo. Aunque muchas veces es cierto, en otras oportunidades queremos hacer de todo al mismo tiempo sin terminar ninguna. Eso es toda una proeza que se incrementa cuando somos madres ya que nuestras responsabilidades se priorizan con un hijo.

Durante el embarazo deseamos que al comprar cosas para nuestros hijos no falte nada, queremos organizar, levantar, hacer, saltar, correr, porque sabemos por consejos que después no tendremos tiempo para nada, aunque creo que exageramos porque realmente con el tamaño de una barriga de 6-7 meses es un karma intentar moverse de la misma manera que antes, además que nuestro sueño se ve afectado al sentir las pataditas de nuestros bebés y los dolores constantes de espalda por la incomodidad. Punto menos de mujer multitarea limitada por el movimiento físico pero que a esas alturas aún nos creemos unas malabaristas consagradas.

Recién nacidos nuestros hijos literalmente no tenemos tiempo para comer y a duras penas para bañarnos. Es toda una proeza aprender a ser madre durante esos primeros días cuando no sabemos qué quieren nuestros hijos ni cuándo lo quieren. Queremos atender todo pero nos angustia de sobre manera que las cosas nos queden mal hechas y es más que lógico que le prestemos más atención a nuestros hijos que a nosotras mismas.

Nos encontramos en una profunda crisis emocional en donde nos sentimos frustradas porque no sabemos como calmar a nuestros hijos cuando lloran y adicional no tenemos tiempo ni siquiera para ‘arreglarnos’ bien simplemente porque toda nuestra ropa bonita no nos queda y en lo que menos pensamos es vestirnos de embarazadas sabiendo que ya no lo estamos. Queremos ser tan responsables que ni siquiera confiamos el cuidado de nuestros hijos a otra persona porque no sabemos como van a estar. Estas reacciones nos hacen ver como mujeres locas que no permiten ayuda de nadie.

Nosotras no queremos ayuda de dientes para afuera, pero por dentro nos desmoronamos. En mi caso me hacía sentir culpable dejar a mi hijo en cuidado de la niñera mientras que hacía vueltas, me sentía mala madre y todo por el hecho de haber estado sola durante ese proceso, pero debía ser consciente que como mujer necesitaba tiempo y espacio, un aire diferente a estar en la casa
mientras volvía al trabajo.

Luego de volver al trabajo ya las cosas cambian, y vaya que el cambio es absurdo, porque a parte de ser madre, ama de casa, mujer, toca destinar gran parte del tiempo al trabajo. Llegar en las noches cansada y ver poco tiempo a mi hijo, alistar las cosas del niño para el otro día, lavar ropa, lavar loza, doblar ropa... en fin. No quise dejar a mi hijo, pero tocaba trabajar, igual el trabajo es un cambio que ayuda a liberar energías, así mismo se da la oportunidad de salir a comer algo, tomarse algo, ir a comprar cosas.

Ni qué hablar de la vida sentimental, siendo soltera se crean muchas emociones al saber que una persona puede estar al lado de uno, pero bueno, mi caso es cuento aparte. No sé como rayos uno saca tiempo para salir con personas, hacer una vida social normal. Aunque las cosas a este nivel ya no son normales: el tiempo se consume rápidamente y se deben tomar decisiones que bien o mal aseguran que uno no se vuelva loco.

Esas decisiones que llevan tiempo, que sacrifican otras son parte del día a día, son parte de las múltiples tareas que nosotras como madres realizamos. Sé que nuestros hijos son la prioridad pero no nos debemos descuidar, debemos sentirnos mujeres, no tenemos prohibiciones pero si limitaciones (en tiempo, aclaro), aún somos lindas mujeres que queremos salir y divertirnos, conocer lugares, gente y seguir estudiando.

Por estas razones y por mucho más somos guerreras, luchadoras, maniáticas del orden y del aseo, niñeras, profesoras de nuestros hijos, esposas, novias, amigas. El tiempo es oro y no lo desperdiciamos, disfrutamos cada momento con todas las personas que nos rodean como mejor nos parezca. Aprovechemos las bondades de ser madre y ante todo las de seguir siendo mujer.

4 comentarios:

  1. Ufff! No, no es fácil, para nada. Por eso me gusta lo que dice Leslie Power, una Psicóloga chilena: "hagamos tribu", es decir, volvamos a la solidaridad de género y de rol, enseñémosnos las unas a las otras, generación tras generación.

    Cuando mis trillizos eran chicos, yo hubiese dado la vida por vivir con mi madre. De hecho, la tenía todas las horas que podía metida en mi casa, y a mi hermana también. No hay nada como sentirse acompañada y nunca juzgada por estar angustiada, por no saber cómo se hace, por sentirse pequeña cuando se supone que eres grande.

    Gran port acerca de nuestra realidad!

    Un abrazo!

    ResponderEliminar
  2. Somos una proeza andante, aunque pocos lo reconozcan!!! Muy bueno e post!!l

    ResponderEliminar
  3. Super tocayita, ya stoy en el proceso, mi cuarto mes de embarazo, y ando llena de expectativa, ansiosa pero feliz, inmensamente feliz!! se l quiere montones

    ResponderEliminar