lunes, 25 de febrero de 2013

Despertando a la realidad

Por: @cats_caliope

En una de esas muchas, variadas y locas conversaciones con mi hijita Juliana Isabel (Pellusa), me pidió que le leyera el cuento de "La Sirenita" del libro que madre me regaló cuando yo era chiquita, yo le pregunté tú como sabes que tu abue me regaló ese libro, y con su tradicional desparpajo me dice: "Mi abuela me lo contó". Acto seguido me pregunta: "Mami tú fuiste chiquita?" Yo le respondo: "Claro que sí mi niña yo fui pequeña así como tú" Y ella incrédula me dice: "¿Cómo yo?", "Sí como tú, tal cual".
Esa noche una vez finalizada mi jornada diaria procedí a acostarme, apenas puse la cabeza en la almohada, sentí un fuerte agujonazo en el pecho, la cara se me puso como caliente y sentí como una energía que bajaba de mi cabeza, saben así se siente un pequeño ataque de pánico, y eso fue lo que tuve cuando por primera vez entendí y se me hizo tangible que la Pellusa va a crecer, en ese momento una catarata de pensamientos, ideas y miedos se me agolparon entre el pecho y el alma.
Por vez primera entendí que Pellusa no va a ser mi pequeña libélula toda la vida, que en algún momento de la vida no podré cargarla, que en muchos momentos más va a querer estar sola y mis palabras la confortaran, pero no las querrá escuchar, que su ídolo, modelo y guía no voy a ser yo, que va a refutar muchísimas de las cosas que digo, aunque sean por su bien.
Que vamos a discutir porque no estamos de acuerdo en todo, que en algunas ocasiones va herir mi corazón al punto de provocarme las lágrimas y hacerme sentir una tristeza infinita, que muy seguramente va a querer irse de mi lado para buscar nuevos horizontes porque la estoy criando libre e independiente.

Al final de mi noche de epifanía pude entender lo que sintió mi madre cada vez que yo hice cada una de las cosas que me aterra que Pellusa haga, y eso me hizo amarla y valorarla aún más, yo soy su niña, ahora puedo entender por qué a pesar de mis  34 años aún me recuerda que me lave los dientes y cada mañana está en mi cama la muda completa de ropa perfectamente organizada y hasta con calzones, es simplemente porque ella es mi madre y su amor por mí es infinito.

El amor de una madre es infinito.

1 comentario:

  1. q bonito ...! y triste a la vez...
    el amor de una madre es infinito... aun cuando no esta contigo...

    tal vez alguna noche me llegue esa epifanía maternal... yo aun lo veo tan pequeño y tan mio... q no hay más...!
    soy la mama de nico
    http://taniasobrevilla.blogspot.mx/

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