martes, 24 de junio de 2014

Vacunas... El dolor de nuestros hijos, nos duele más nosotras.



Recuerdo cuando al segundo día de haber dado a luz muy temprano en la mañana llegó la enfermera a decirnos que pasarían a buscar a mi bebé para aplicarles las primeras vacunas, el mundo se me vino encima, como yo aún estaba en recuperación, mi madre llevó al bebé a vacunación y cuando lo vi tan pequeño tan frágil fui un mar de lágrimas, empecé a llorar y a llorar porque no podía hacer nada por evitarlo era un dolor necesario tenía que hacerlo, mi mamá me dijo que solo dio un llantico que lloró poquito y siguió como si nada mi esposo que estaba ahí me dijo: “Nuestro Maxi es un príncipe valiente” tenía a mi bebé a mi lado dormido y yo aún seguía llorando. 

Después de 2 meses volvió mi temor: A mi pequeño le tocaban las vacunas… Otra vez. Unos días antes yo era un manojo de nervios a todo momento pensaba y pensaba, un día antes fui donde mi mamá y mi abuela oró por mi bebé. Al día siguiente fuimos mi esposo y yo a vacunación, mi bebé estaba dormidito y la enfermera me dijo que debía despertarlo para que no se despertara asustado y así lo hice, lo acosté en la camilla, lo abrace, le di un beso y rodaron las lágrimas con el primer pinchazo, mi bebé dio un grito y soltó el llanto, luego llegó el otro y salimos de ahí yo hecha un mar de lágrimas. ¿Cómo podía explicarle que ese dolor tan feo estaba sintiendo, tan pequeño era expuesto a eso pero no podía hacer nada por él, ante todo era por su bien? Lloró un par de minutos y siguió dormido por efecto del Dolex (Acetaminofen) que mi pediatra me había recomendado darle antes de la vacuna. Al llegar a casa le apliqué bicarbonato con Vick Vaporup en el pinchazo para que no se le endureciera y por fortuna al par de días no había seña de vacuna. Durmió ese día por ratos, le di su tetica, lo abrace muchísimo, lo mime, dormí esa noche con él, estuvo fastidioso un par de días y algo calientico, al tercer día tenía a mi muñeco de vuelta.

En un par de días mi bebé cumple 4 meses, tendré que llevarlo otra vez, lloraré yo, pero me mantendré fuerte por él, a él le dolerán sus piernitas, a mi me dolerá el alma, el corazón pero sé que es por su bienestar. Siento que ese miedo y dolor nunca lo superaré, o por lo menos, mientras tenga que llevar a mi bebé a vacunas. 

No hay comentarios.:

Publicar un comentario