domingo, 4 de marzo de 2012

Criando para el amor

Por: @Carol_Davila 

Por un mundo más humano y solidario, debemos prestar atención a lo que enseñamos en casa... ¿Qué tal si empezamos por criar a nuestros hijos en el amor y respeto?...

Cuando se tiene un hijo, vienen con él no solamente los cambios propios sobre la vida de la familia o la pareja, sino que también lo acompaña un sinfín de dudas sobre criar -y en lo personal "criar en el amor”.



Ahora bien, si nos percatamos que gran porcentaje de las conversaciones que se tienen con la nueva mamá casi todas son dirigidas por indicaciones o sugerencias (en algunos casos imperativas y hasta reprobatorias), lo más importante es la intuición de la madre (y el padre) y que ésta le ayude a descartar o tomar para sí lo que crea más conveniente.

Por eso este post quiero tomar algunas ideas sobre la teoría de la crianza con apego o crianza respetuosa. Esta es una propuesta original de John Bowlby(*), y la base de este planteamiento  indica que el niño tiene tendencia a buscar proximidad con una persona y sentirse seguro cuando esa persona está presente. 

En otras palabras, la crianza con apego busca entender las necesidades biológicas y psicológicas de los niños. Al fijar límites que sean apropiados para la edad del niño, la crianza con apego toma en cuenta cada etapa física y psicológica del desarrollo que el niño está experimentando.

Por  lo que, significa entender cuáles son las necesidades, cuándo se presentan, cómo cambian a lo largo del tiempo y de las circunstancias, y ser flexibles al idear maneras para responder apropiadamente. 

De esta manera se busca fomentar un vínculo seguro con los hijos mediante varios principios, los cuales marcan un patrón de metas para los padres:
  • Preparación para el embarazo, el nacimiento y la labor como padres.
  • Alimentación con amor y respeto.
  • Responder con sensibilidad.
  • Utilizar la crianza de apego.
  • Incluir la crianza también durante las noches.
  • Proporcionar el cuidado cariñoso constante.
  • Practicar la disciplina positiva.
  • Esforzarse para un equilibrio en la vida personal y familiar.
  • Evitar la violencia con los niños, verbal y física


De forma que los padres que buscan en esta filosofía de crianza un punto de partida, pueden adaptarlo al ritmo de cada familia, con la finalidad de simplificar y armonizar sus estilos de vida, dándole siempre prioridad al bienestar del bebé y al instinto materno y paterno.  El pensamiento principal detrás de estos tópicos es siempre el respeto y el amor al niño en cada una de sus etapas, por eso hablamos de empatía: ponernos en lugar de esa pequeña personita y proporcionarle un crecimiento armonioso. 

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