miércoles, 21 de agosto de 2013

Trabajando y cuidando hijos... ¡Una dura tarea pero gratificante!


Realmente hace unos pocos días, ya ni recuerdo exactamente, tendría que echar para atrás y ver la fecha, decidí activar este blog. Pero, una vez tomada la decisión, surgió otro dilema (el más complicado)... ¿qué rayos iba a escribir aquí?

Si bien, la decisión de retomar este blog se fundamentó en que como bien saben, o bueno ahora te estás enterando, me encaaaaaaaaaaaaaaaanta escribir. Considero, y así me lo han dicho, que me comunico mejor por medio de la escritura. Ante esto, aprovecho para darle gracias a Dios por darme este talento, pues por ello soy hoy Comunicadora Social y Periodista. ¡Sí! Me decidí por esa profesión por mi amor a la escritura. ¿Saben? Aunque me gusta escribir, soy de poco leer. ¡Y esto es una paradoja! porque dicen que para poder escribir hay que leer mucho. ¿Saben otra cosa? Darme cuenta de eso, que soy así, me hace sentir como esas personas que les gusta que las escuchen, pero no les gusta escuchar. Mmmm.... ¡qué mal! ¿Verdad? Pero bueno...mucha cháchara y ¡al grano!

Realmente este post de hoy lo hago inspirada e impulsada por el blog "El oficio de ser mamá" ¡Si eres una mamá, te lo recomiendo! Lo empecé a seguir hace muy poco, por accidente tal vez...¡Sí, creo que fue así! Un día, no sé cómo llegó a mi timeline de Facebook, una publicación interesante de ese blog y empecé a seguirle la pista. Y hoy me tiene escribiendo mi primer post oficial ja, ja. Muchas gracias.

Pues sí, en esta semana, dicho blog inició una campaña para que las mamás compatieramos nuestra experiencia como #MamásTrabajadoras. Y sentí que era hora de hablar...Y qué mejor medio que por aquí, en mi espacio, en donde puedo y quiero ser libre, en donde quiero expresar realmente todo lo que siento frente a este tema, así que ahí voy. ¡Taraaaaaaaan!

Soy madre de dos niños, María Elisa de 4 y Jesús Elías de 1. No es tarea fácil cuidarlos y trabajar "medio tiempo", pero por fortuna y como digo yo: porque Dios me ama mucho, he encontrado el trabajo adecuado, el perfecto... el #TeleTrabajo (trabajar como freelance, en mi caso virtualmente). Para trabajar, no tengo que moverme de mi casa, yo reparto mi horario, el pago no es una millonada, pero es una ayuda para mi hogar. ¿A quién no le cae bien unos pesos en el bolsillo? y ¿más si haces lo que te gusta?

Este trabajo llegó solito a mi vida. Aún recuerdo que una amiga me lo recomendó, mi hijo menor tenía si acaso como dos meses de nacido, yo no buscaba trabajar. Ella me insistió en que lo tomara, mi esposo y yo lo vimos bien, pero por dentro yo estaba llena de miedos... por la responsabilidad del tiempo que merecía el nuevo empleo y por supuesto la crianza de un nuevo hijo. Yo estaba recién parida, prácticamente. La situación no era como cuando decidí trabajar mientras sólo tenía a mi primera hija, pues les confieso también que para ese entonces yo sí buscaba empleo, ya ella estaba más grande en comparación al bebecito. María elisa ya estaba en edad para iniciar su preescolar, así que mientras ella iba a sus clases y mi esposo a su trabajo, yo podía ir a la oficina o trabajar desde casa. Y bien, conseguí un empleo semi presencial, en el que alternaba mis labores como ya les comenté: desde casa algunos días y otros iba a la oficina.  Ese trabajo no duró mucho, salí en embarazo de mi segundo hijo y decidimos nuevamente quedarme en casa, exclusivamente, a vivir mi segunda gestación.

Quiero aprovechar para compartirles que desde que me casé,  mi esposo y yo hicimos casi que un pacto: él saldría a la calle a buscar la 'papita para comer' y yo me quedaría en la casa con los niños. Y así  nos hemos sentido mejor sinceramente. Este pacto se resumen en como dice el refrán: el que tiene tienda, que la atienda. No es por cuestión de machismo, para nada. Lo que pasa es que ninguno de los dos quiere que nuestros hijos sean criados por nadie distinto que su propia mamá, ya que tenemos la plena convicción que así es mejor, en todo sentido. Pero bueno... no todas las familias pueden hacer eso, pues la economía muchas veces apremia. Y sí, nosotros hemos pasado las verdes, las maduras, y ¡hasta las  podridas! pero Dios ha provisto de todo y hasta un poco más de lo esperado... y ante esto, actualmente bien podría darme el lujo de decir: no trabajo más. Pero no dejo mi trabajo a pesar de esto, no sé si por terquedad o qué sé yo. O bueno, también es por que siento que debo oxigenarme un poco, pues no todo es ser mamá, esposa, etc... también mi realidad es que tengo una profesión y si con ella puedo servir, y entrentenerme, ¿qué más entretención que escribir? Sí, me pagan por eso, por escribir :) Y pues como dije lo que gano no es mucho, pero así sea que lo que gane me alcance para la mensualidad del colegio de mi hija (por decir cualquier cosa)... con eso siento que también aporto.

Les confieso otra cosa, muchas veces me siento fatigada, porque se me juntan increíblemente como si la Ley de Murphy me persiguiera: las cosas de la casa, los niños, las responsabilidades con el trabajo, el trajín del matrimonio (porque quien esté casado sabe que no es fácil ja, ja). Cuando pasa eso, me aturdo y digo: no trabajo más, me dedico a mis niños del todo... ¡No soy la mujer maravilla! Pero luego, las aguas se calman y con la ayuda de mi esposo, empezamos a ver posibles soluciones, en vez de quedarme en los problemas, y aquí sigo: dándole al teclado, escribiendo.

Para poder trabajar ahora, con los dos niños, me ha tocado volver a ser disciplinada y estricta con los horarios, como cuando estaba en el colegio je, je. Sin importar a la hora que me haya acostado, de lunes a viernes, me levanto a las 6:00 a.m. y hasta las 7:15 am me dedico a alistar a mi hija y a mi esposo para que se vayan a su colegio y a su trabajo, respectivamente. A partir de ahí y hasta las 8:00 a.m tomo tiempo para mí, a esa hora empiezo mi jornada laboral. Poco después, a las 9:30 a.m. me vuelco hacia el niño menor hasta las 11:00 a.m. En esas horas lo baño, lo alimento, juego con él, etc...mientras que también voy dándole las instrucciones a la señora que contratamos para que se encargara del aseo y la comida de nosotros. ¡Porque imagínense antes yo hacía también todo eso! Era una locura, me estaba reventando totalmente.

Sigo... a las 11 a.m hasta la 1:00 p.m. trabajo formalmente, a esa hora suspendo, almorzamos en familia y lo que queda del día lo compartimos en familia. Sin embargo, como mi trabajo lo exige no puedo descuidar la labor así no más, entonces cada hora le 'echo un ojito' al smartphone, y desde ahí monitoreo mi #teletrabajo... pero sólo un poquito, porque la idea es trabajar realmente el medio tiempo y el resto a mi familia. ¡Bendita sea la tecnología!

Fabulosamente, mi trabajo ha rendido mucho más, ahora en el último mes, que fue cuando decidimos hacer esta rutina muy disciplinada, pero que a veces se sale de las manos porque los niños no son unos robots y salen casi siempre los imprevistos: que si el bebé hoy se despertó mas temprano, que si se enfermaron los chiquitos al mismo tiempo y entonces se les corren las horas de descanso a ambos, o en el peor de los casos no durmieron bien y por ende... ¡yo tampoco!... Pero bueno, ahí vamos sorteando las situaciones. Me los echo al hombro a los dos y de paso a mi trabajo también.

Ya para finalizar, porque no quiero aburrirlos, como lo dije en el párrafo anterior he aprendido en este ejercicio de este último mes que la cuestión y la clave para tener éxito como #MamáTrabajadora es de disciplina. Sí se puede trabajar y cuidar a los hijos. Al menos en mi caso, desde casa.

Sin embargo, tooooooooooooodos los días, sigo pidiéndole a Dios que me muestre las señales: si de verdad lo que pienso es así, si es lo que me conviene. O si definitivamente, me olvido de esto de trabajar, y me quedo tranquila, sin unos pesos menos, pero de lleno con mis hijos. Es cuestión de discernimiento en medio de una confusión natural como mamá. No es fácil, no es fácil. Pero ahí voy...

Tomado del blog: eL MunDo de La Ñaña

7 comentarios:

  1. Muchísimas gracias por compartir mi experiencia. Se me olvidaba decirles que trabajo como Community Manager y redactora web en un blog empresarial.

    Y pido disculpas si hay algún error ortográfico, por ejemplo: compartiéramos, lo escribí mal. Si hay algún otro, con gusto me corrigen por fi. Gracias.

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  2. Diana, me gustó mucho leer tu artículo. Lo disfrute de principio a fin. Yo aún no soy mamá pero leer sobre esto me ayuda a prepararme para cuando algún día lo sea. A veces aun sin tener hijos siento que el tiempo no me alcanza. Definitivamente si, como bien dices la disciplina es la clave del éxito. Te felicito!

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    1. Gracias nena por tomarte el tiempo de comentar y leerme. Un abrazo y pues ojalá pronto seas mamá.

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  3. Diana, te entiendo perfectamente. Yo aún no tengo hijos, pero tener una hermana ha sido una etapa dur´sima, pero también hermosa. Nació cuando yo ya contaba con 16 años (yo empezaba el bachillerato), así que puedo decir que fue mi curso avanzado de preparación para ser madre. Ya con meses era un torbellino, iba en el capazo y no se paraba de revolver que quería ver todo. Iba en la sillita y nunca dormía, siempre despierta observando todo. Cuando empezó a andar yo no sabía de donde sacaba tanta energía: se pasaba jugando como 8 horas (y a cuidarla éramos 3) y no se cansaba y nosotras 3 (mi mami, mi hermana y yo) acabábamos agotadas.
    Lo importante a la hora de cuidar a los niños es compartir algo de tiempo de juego con ellos (si van al kinder no pasar más 2 horas con ellos, que también tienen que ser algo independientes, pero obviamente todavía nos necesitan).
    Hay que aprender a organizarse y a ser disciplinada, no queda otra.

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    1. Elen, tú muchas veces cuando he querido tirar la toalla, o en momentos que no sé qué hacer con 'equis' situación como mamá, has sabido darme buenos consejos. Serás una buena mamá, de eso no tengo duda. Gracias por leerme y comentar el post. Un abrazo hasta España.

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  4. Diana, que buen artículo, lo disfruté mucho, sobre todo viéndolo desde el otro lado de la barrera. Desde la perspectiva del padre y esposo que cuenta con una esposa que tiene el mejor de los trabajos, ser mamá, una persona dedicada al cuidado y formación de los niños, además de atender con gusto y entusiasmo a sus pacientes.

    Es lindo ver cuando una esposa entrega el 100% y saca, de no sé dónde, otro porcentaje para atender su carrera y a su esposo, en este caso a mí.

    He sido testigo de la entrega absoluta de mi esposa hacía los niños y hacia sus pacientes, que también atiende en la casa para hacer lo mismo que tu haces, trabajar sin abandonar la familia.
    Es increíble como este comportamiento fortalece el vínculo afectivo entre los hijos y los padres.

    De hecho, mi esposa como psicóloga ha ayudado a muchas parejas que van a consulta y llevan a sus hijos por x o y razón, al final de la historia, los pacientes terminan siendo los padres y no el menor. Realmente no sé mucho del tema, pero lo que si sé es que trabajar en casa es el mejor de los trabajos, sin desmeritar el mio el cual amo con todo mi corazón.

    Te felicito enormemente colega, tienes un gran futuro por delante, siempre te destacaste por entregarlo todo a lo que amas.

    Sé feliz. Te deseo muchas bendiciones para ti y tu familia.

    Con sincero afecto, Edgar

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    1. Qué lindas palabras, y mucho más que hayas sacado de tu tiempo para escribirlas. Gracias por compartir también tu experiencia con nosotras y de paso la de tu esposa. Un abrazo, y tienes también una familia muy linda Edgar.

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